lunes, 17 de noviembre de 2008

Olimpiada de ajedrez Dresde 2008. Análisis de un fragmento de la partida Eva Kulovana - Yadira Hernández. Parte I

Las ajedrecistas mexicanas (sembradas 46 de 114 equipos registrados y con un rating promedio de 2037.8) han tenido un mucho mejor inicio de olimpiada que sus colegas masculinos. Llevan 4 de 8 puntos posibles - los hombres llevan 3 de 8 - y, lo más importante: han ganado los matches que tenían que ganar: en la primera ronda contra los Emiratos Árabes Unidos (sembrado Nº. 84) y contra Irak (sembrado 89) en la segunda.

Para contrapuntear, los hombres (sembrados Nº 63 de un total de 154 equipos registrados, rating promedio de 2394.2) fueron blanqueados 4-0 por Grecia (sembrado Nº 27) en la primera ronda y luego, en la segunda, de manera totalmente inopinada, empataron 2-2 con Nicaragua (sembrado 102). Rafael Espinosa, veteranazoMI olímpico nacional - está jugando su décima olimpiada - perdió contra Félix Espinoza (los juegos de palabras con los apellidos de ambos contendientes se sugieren por sí mismos. Por eso mismo los obviaré), que tiene 2243 puntos Elo; algo así como 169 puntos menos que el mexicano. Con todo, esta segunda ronda, decepcionante como fue, debería sabernos a gloria pues el tercer tablero nos salvamos de la hecatombe: en un duelo por demás disparejo el jugador nicaragüense Jorge Picardo, de 2219 Elo, perdonó al MI mexicano Benjamín Góngora, de 2281.

En la tercera ronda México debió encajar el segundo mas honroso pepino, ahora a manos de Irán (sembrado Nº 40): 1.5-2.5, derrota por la mínima diferencia. Nuestro quinto tablero, Uriel Capó, MI de 2340 Elo, se aventó una excelente partida con negras y derrotó al GM Shojaat Ghane, de 2408 y quien nunca pudo descifrar el heterodoxo y agresivo planteamiento del mexicano. Pero en el tercer tablero Góngora se metió en problemas, con blancas, ya en la séptima jugada. Perdió.

En fin, México pudo festejar su primera victoria con una blanqueada, ahora sí obligatoria, ante un flan: Islas Vírgenes Británicas, sembrado número 136. Hay que acotar, sin embargo, que el equipo mexicano jugó las primeras cuatro rondas sin su, por mucho, mejor jugador, el GM Gilberto Hernández. Sin sus 2549 puntos Elo el promedio del equipo cae de los 2394.2 ya mencionados a 2355.5. Ahora México se encuentra jugando contra otro equipo débil: Corea del Sur (sembrado Nº 127). Esperemos lo mejor, aunque ya vimos que no hay rival débil.

Resultado del pésimo arranque mexicano: lugar 101 (siendo el sembrado 63) tras cuatro rondas.

Las chavas, en cambio, ganaron a sus inferiores y perdieron ante sus superiores, respetando los pronósticos. Así de fácil.

Pero aquí ya hay que discriminar. El tropiezo ante Polonia en la tercera ronda fue inapelable: 0-4. El polaco es un equipo potente, peligroso no sólo contra sus inferiores sino para cualquiera; no en balde es el sembrado número 9 (de 114 equipos registrados), con un ranting promedio de 2365.4 puntos Elo.

Para la cuarta ronda las ajedrecistas mexicanas dieron una buena batalla a las checas, sembradas número 18, y perdieron por la mínima diferencia de 1.5-2.5, con todo y una victoria en el primer tablero ante la segunda jugadora checa (la primera descansó esa ronda).

En efecto, la ajedrecista mexicana Aurora Esquivel de León (MIF de 2037 Elo) le pegó a la GMF Katerina Nemcova (2369), luego de que esta última, al parecer sorprendida por el juego rectilíneo y agresivo de la primera en el flanco de dama, se dejó una pieza. No entiendo si fue un sacrificio o simplemente se le olvidó que su caballo andaba volando, pero el asunto es que perdió.
Las mexicanas que perdieron lo hicieron sin oponer resistencia (esperaba más de la MIF Alejandra Guerrero, de 2143 Elo, quien tiene más ajedrez de lo que ha mostrado hasta el momento), pero lo que me atrajo fue el duelo del segundo tablero, entre la GMF checa Eva Kulovana (2286 Elo) y la MIF mexicana Yadira Hernández, de 2228 Elo, durante muchas olimpiadas indiscutible primer tablero nacional e integrante de una familia muy ajdrecística: uno de sus hermanos es precisamente el GM Gilberto Hernández y otro es MF.

Veamos la posición tras la jugada de las blancas 53.Th5-g5.


Eva Kulovana, 2286 - Yadira Hernández, 2228; Olimpiada Dresde 2008

















Las negras tienen peón de ventaja y dos peones unidos pasados. Los peones blancos son frenados por el negro de f5. El rey negro tiene gran libertad de acción y puede apoyar activamente el avance de sus peones. Su colega blanco se ve seriemente limitado por las piezas negras. La calificación de la posición está más allá de toda cuestión: les negras deben ganar.

La partida continuó así: 53...Ta2+ 54.Rf1 Única para no perder más material 54...b4?? 55.Cd5+ Sopas 55...Rd6 56. C:b4 Td2 y poco después se firmaron las tablas.

Luego de ver esto, pensé que las negras hubieran ganado con 53...b4, porque si las blancas repiten la maniobra del doblete, pierden el caballo: 54.Cd5+ Rd6 55.C:b4 Rc5, y resulta que ahora el caballo blanco no ataca la torre negra, que a su vez le quita el punto d3, que en la variante de la partida queda libre. Yo pensaba que eso era todo, pero si nos fijamos bien, las blancas tienen un peón pasado. Este detalle, junto con el escaso material que queda, complica las cosas. No sé si con computadora se puedan mejorar las variantes que siguen, pero esto es lo que resultó tras mover un poco las piezas. Veamos:

Eva Kulovana, 2286 - Yadira Hernández, 2228; Olimpiada Dresde 2008 (análisis)

















¿Qué pasa si las blancas lanzan su peón pasado al frente, dejando al caballo en prise?
56. h5!? R:b4 57. h6 Las negras deben encontrar la manera de frenar el peón pasado blanco con su torre, porque las demás piezas, que también participaron en el cerco al caballo negro, son de piernas cortas. Pierde el inocente intento de meter la torre a la octava: 57...Ta6? 58. Th5 Td6 59. h7 y el peón pasado cuesta la torre.

Es mejor 57...Ta2+, porque el intento de quitar a las negras el ataque al peón pasado por la retaguardia con 58. Rg1?? pierde por el doblete 58...Cf3+. Pero las blancas pueden quitar al rey del jaque ganando un tiempo: 58. Re3, y ahora las negras no tienen 58...Th2 porque el caballo anda volando. Así que las negras o defienden el caballo con el rey o lo quitan.


















De las retiradas del caballo sólo podríamos tomar en cuenta 58...Ce6 ( si 58...Cc2+ entonces 59. Rf4 y las negras deben regresar: 59... Cd4 60. Re3, y a las demás jugadas de caballo las blancas juegan siempre 59. Th5!), con la idea de que, si las blancas juegan despreocupadamente 59. T:f4?!, entonces 59...Th2! y el avance de los peones blancos se vuelve lentísimo. Tras 60. Tf6, que es única para defender el peón h6, las negras pueden seguir con 60...Th1, para defender al caballo indirectamente. Luego de, por ejemplo, 61. Rf2 - para hostilizar a la torre y para quitar el rey de la foto - las negras retiran su caballo obstaculizando el avance de los peones blancos: 61... Cg5 y amenazando a su vez con avanzar el suyo de a7. Por eso las blancas deben jugar 62. Ta7, pasando a un final de torre y peón contra torre y caballo. ganar eso es imposible sin ayuda del rival.

Si las negras quieren conservar su peón a7 deberían retirar el caballo hacia el otro flanco: 61...Cc5, pero entonces las blancas ponen en movimiento sus peones: 62. Rg2! Te1(d1) (62... Th5 g4! y ya es hora de asegurar las tablas repitiendo jugadas con 63... Th4 64. Rg3 Th1 65. Th4, porque si las negras siguen jugando a ganar pueden perder: 63... Te5(d5)? 64. h7! Te8(d8) 65. g5 y creo que ganan blancas) 63. h7 Te8(d8) 64. g4 y no creo que las blancas pierdan esto.

Por eso creo que es mejor defender el cuaco con el rey: 58...Rc4.


















Una vez más, las blancas están obligadas a jugar 59. Th5, y las negras aprovechan ahora para, por fin, meter la torre a su primera fina en funciones defensivas: 59... Te2+ 60. Rf4 Te8 y ahora, ¡atención!


















Yo creía que con 61. h7 las blancas empataban: 61...Th8 62. Re5 a5 63. Rf6 (63. Th4 no recupera la pieza por 63... Rc5! con la idea 64. T:d4? Te8!, ganando la torre, pero incluso en esta variante las blancas pueden regresar a la senda de las tablas con 64. Rf6!) 63... a4 64. Rg7 T:h7+ 65. T:h7 a3 66. Rf6 a2 67. Ta7 Rb3 y, de nueva cuenta, aguas: 68. Re5?? Cc6+! y ganan las negras. Lo correcto es 68. T:a2! R:a2 69. Re5 y por fin son tablas.

Pero luego noté que tras 61. h7? las negras parecen ganar con el taimado jaque 61... Ce6+!, porque 62. R:f5? pierde por el doblete 62... Cg7+. Sólo quedaría 62. Rf3, pero tras 62... Th8 y 63... Cf8 - si es necesario -, las negras deben ganar.

Este hallazgo me hizo pensar que ya había encontrado el gane negro, pero luego se me ocurrió que las blancas pueden acercar al rey a su peón sorteando el peón negro como un barco los arrecifes, pues la amenaza h6-h7 no se irá a ningún lado: 61. Rg5! y ahora el jaque negro de caballo en e6 sí pierde el peón f5, porque el peón blanco h6 cubre la casilla g7.

¿Qué pueden hacer las negras? Si 61... a5 regresamos a la variante de tablas en laque las blancas entregan la torre por el peón negro en a2: 62. Rf6! (62. Rg6? Ce6! y ganan negras) 62... a4 63. Rg7 T:h7+ 64. T:h7 a3 65. Rf6 a2 66. Ta7 Rb3 67. T:a2! R:a2 68. Re5 y tablas. La jugada 61... Th8 es, además de horrorosa, inútil: 62. Rg6 y la cosa debe terminar también en empate. Queda el jaque de torre 61... Tg8+ 62. Rf6


















A poco no parece que a las negras se le hizo grumos el engrudo. Para mí que esto son tablas. Por increíble que parezca: las negras no ganan aunque tengan pieza de más, peón libre alejadísimo del rey blanco. Tal vez alguien con programa de ajedrez pueda analizar esta posición y ponerle un diagnóstico exacto, pero a mí me parece que esto son tablas.

Pero, ¿no que Yadira estaba ganada? ¿Pues qué pasó? Eso me preguntaba mientras movía las piezas, y se me ocurrió que no hay que ganar la pieza menor negra, sino llegar a un final de torres con dos peones unidos cada quien, con la gran ventaja para las negras de que sus peones están mucho más avanzados. La misma idea fue desprovechada por Keres en su partida de la segunda ronda del torneo AVRO contra Alekhine y que ahora intentaremos aplicar.

Regresemos a la posición inicial y hagamos que Yadira, en lugar de ganar pieza con 53... b4, regrese su peón de ventaja tras 53... Ta2+! 54. Rf1 (que fue lo que se jugó en la partida), y ahora 54...a5!


















Si ahora 55. C:f5 C:f5 56. T:f5 b4! ganan negras. Nótese la diferencia de los reyes: el negro apoya activamente sus peones, mientras que el blanco está cortado en la primera fila (por eso el jaque 53... Ta2+! es vital), en trance de que cualquier peón negro corone no con jaque sino con mate Si me cree, compruébelo usted mismo:


















57. h5? pierde en seguida: 57... b3! 58. Tb5 b2 y las blancas pierden la torre y el punto. La horrísona jugada 57. Rg2? - con la idea de despejar el punto d1 para la torre propia y quitar a la enemiga el ataque por la retaguardia desde la casilla h2 - pierde igual: 57... b3!

Lo mejor es 57. Tb5, intentando frenar el avance de los peones negros colocando la torre atrás de ellos, pero la actividad del rey negro hace la diferencia: 57... Rc6 58. Tb8 y ahora 58... Rc5!, desatando las manos de la torre y ayudando al rey a pastorear sus peones hacia las casillas de coronación.


















59. h5 pierde con rapidez: 59... Th2! 60. g4 a5! y las blancas están prácticamente en zugzwang: 61. Rg1 Th4; 61. g5 T:h5 62. g6 Tg5; 61. Ta8 b3!; 61. Tc8+ Rd4. En todas las variantes ganan las negras.

Tampoco ayuda 59. g4, porque en el final resultante tras 59... Th2 60. g5 T:h4 61.g6 Tg4 62. Tg8 b3 63. g7 b2 64. Tb8 T:g7 65. T:b2 las negras, si quieren ganar, deben mostrar cierta madurez técnica: 65... Te7!, según el excelente libro libro de finales de torre de Smyslov y Lowenfisch, ediciones Martínez Roca, colección Escaques. Si usted no lo tiene, vaya a una buen librería de viejo y consígase un ejemplar, porque ediciones Martínez Roca no publicó jamás libro de ajedrez mejor: sus libros de aperturas están rebasadísimos y las biografías de Kárpov, Kaspárov y Fischer eran una vacilada (incluso la de Capablanca, por Pánov, o la de Alekhine, por Kotov, estaban bastante ideologizadas e incluso, sobre todo la de Alekhine, falseadas), pero los libros de finales, sobre todo el de torre en cuestión, son imprescindibles.

Tal vez lo más tenaz sea 59. Rg1! que responde a un tema recurrente: privar a la torre enemiga de la posibilidad de atacar los peones por detrás. Luego de 59... a4 60. h5 las blancas logran armar una carrera de peones pasados, en la que cualquier error es fatal con la intención de pescar en aguas turbias. Sigue la variante: 60... Te2 (es hora de bajar a defender con la torre; el rey apoyará a los peones) 61. h6 Te7 62. g4 Ta7! (pero no 62... a4 63. Ta8! y el asunto huele a tablas) y las blancas tienen una celada tremenda: 63. Tc8+! (si 63. g5 entonces 63... a3 64. g6 a2 65. g7 a1=D+ y las negras ganan)


















¿Cómo ganan las negras? No es una pregunta retórica, porque me acabo de hacer bolas con mis propios análisis. No puede ser que las negras no ganen, pero este jaque (63. Tc8+) que me acabo de encontrar me mató el gallo en la mano, como se dice. La idea blanca es bajar la torre a su primera fila a entregarse por el peón negro que corone y, mientras, avanzar sus peones a la sexta.

No cabe duda de que los finales de torre son apasionantes.

Mañana sigo analizando. ¿Ideas, comentarios, mejoras a mis análisis de tablero de ajedrez de viaje? (tengo dos, en realidad, sobre el escritorio) Escriban sus comentarios.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Previo a cuarta ronda de la olimpiada Dresde 2008. Notas breves sobre equipos latinoamericanos tras una corta introducción

Pues bueno señores. Tras más o menos un cuarto de la distancia planeada, podemos aventurar algunas conclusiones:

Rusia y Armenia son, en efecto, favoritos. Morozévich en el cuarto tablero debe convertirse en una verdadera cosechadora de victorias.

A Ucrania le hace falta Ponomariov. Aunque tengan muchos grandes maestros de más de 2600, no pueden darse el lujo de renunciar a uno de 2700 y que es tenaz como él solo.

Israel resiente la ausencia de Zutovsky y Smirin.

Azeirbayán y China carecen de la suficiente estabilidad como para evitar sorpresas desagradables, pero siempre serán peligrosos. Azeirbayán por la brillantez de sus primeros tres tableros y China por la solidez y tosudez de sus jugadores.

Hungría se reforzó bastante con Leko y Polgar. Puede dar la campanada.

Cuba puede dar más de sí. Otro candidato a la campanada. Si Bruzón hubiera mantenido el nivel que tenía hace cuatro años, sería un equipo de miedo. Por cierto, parece que va poco a poco recuperando su antigua fuerza. Es un equipo que juega y deja jugar.

Todo un grupo de equipos, abajo de los favoritos, puede dar la sorpresa. Hungría y Cuba entran dentro de este grupo pero destacan sobre el resto, que estaría conformado por India, Polonia, Estados Unidos, España, Holanda.

Otros, como Georgia, Francia, Inglaterra, quedan en la parte baja de este grupo. Tienen excelentes primeros tableros, pero "la cola" no está a la altura. Muchos equipos fuertes ganan precisamente a "coletazos": los primeros tableros neutralizan a lso mejores jugadores del equipo rival y los últimos dos imponen su calidad.

Pasemos a los que truje: América Latina.

De Cuba, el mejor equipo de la región (sería el mejor del continente si no fuera por los inmigrantes exsoviéticos a Gringolandia), ya hablamos.

Brasil no mandó, ni del lejos, su mejor equipo. Algunos jugadores salen a empatar, con miedo. Ni juegan ni - según ellos - dejan jugar. Su primer tablero, Darcy Lima, es el octavo en la lista de rating (2488), y el segundo, Jaime Sunye Neto, está incluso como inactivo, con el mismo rating que Lima. Ambos son los grandes maestros peor clasificados del país. Los mejores serían Vescovi, Milos, Leitao, Fier y el legendario Mecking. La federación brasileña ha de ser un hervidero de intrigas.

Argentina envió a sus ajedrecistas con mayor rating Elo, con Rubén Felgaer a la cabeza y quien es indiscutiblemente el mejor, aunque en el primer tablero le toca recibir golpes. El segundo tablero, Fernando Peralta, es el mismo que despedazó a Ernesto Inarkiev en la copa mundial 2007 con negras sólo para darse cuenta de que sí vale la pena aprender a dar mate con alfil y caballo. Perdió por tiempo. Es interesante notar que sí salen a jugar. Confianza no le falta a este equipo. Hará un buen papel, aunque jamás será la Argentina de los años cincuenta.

Perú estaba registrado pero no llegó. Lástima. Ver a Julio Granda siempre es un placer.

El primer tablero de Venezuela, el GM Eduardo Iturrizaga (2538), es bueno en serio. Le pegó al GM croata Mladen Palac (2583) y para demostrar que no fue churro ni casualidad, aguantó las tablas con negras ante el GM holandés Loek van Wely (2618). El resto del equipo está jugando bien, sobre todo los siguientes dos tableros: el MI Johann Álvarez (2430), y su colega Rafael Prasca (2410). Johann empató con el GM croata Zdenko Kozul (campeón de Europa 2006 y campeón mundial menores de 16 años en 1982, actualmente de 2593 puntos Elo), y aguantó las tablas ante el GM holandés Jan Smeets, de 2604 Elo. Rafael, por su parte, le pegó al GM Robert Zelcic (2589) y aunque perdió contra el GM holandés Erwin L'Ami (2610), hace muy buen papel. Venezuela lleva a sus jugadores número 1,2,5,6 y 7. O sea, casi lo mejor. De los que faltan conozco al MI Juan Rohl (2411), que me ganó una partida en el abierto mexicano de Irapuato 2000. Fue una española que jugué con negras y con energía, y llegamos a una posición complicadísima en la que, apurado por el tiempo, hice una seriue de jugadas malísimas. Años después, en una base de datos, descubrí que seguimos largo tiempo una partida de grandes maestros, en la que el negro perdió por la misma idea que se me ocurrió en el apuro de tiempo.

Ecuador se bate también de manera más que decente. Su primer tablero, Franco Matamoros, no es malo, pero al igual que a Felgaer, le tocará - y de hecho ya le tocó - recibir golpes.

Colombia prescindió de su mejor jugador, el gran maestro Alonso Zapata, aunque envió prácticamente a sus jugadores mejores, todos jóvenes. Tampoco enviaron al gran maestro Gildaro García, que nació en 1954. Pero si lo dejaron en casa para dar oportunidad a las generaciones jóvenes, (el resto de los integrantes nació entre 1875 y 1986), entonces el quinto tablero, Jorge Mario Clavijo, no debiera figurar en el equipo: es de 1968 y apenas el 13 de la lista Elo colombiana. Tal vez ni Alonso ni Gildaro quisieron ir. A Gildaro lo recuerdo eufórico en la premiación de un nacional abierto mexicano que ganó y en el que derrotó al GM mexicano Gilberto Hernández en la última ronda: contó, rebozante de satisfacción, que había preparado la variante de la partida (creo recordar que fue una española en la que él llevó negras) durante seis horas. Era tan sincera su emoción que no creo que haya habido mexicano en la sala que haya podido estar molesto con él en ese momento. Hasta ahora ha jugado bien este equipo.

Bolivia padece de algo que ya mencionamos: un primer tablero bastante decente, Oswaldo Zambrana, y un equipo muy por abajo de su nivel, como sería el caso de Perú si hubiera asistido. Zambrana le saca más de 150 puntos Elo al siguiente tablero. Estos primeros tableros sufren contra jugadores durísimos y por eso nunca logran marcadores abultados, aunque nadie duda de que si jugaran en el tercero, cosecharían mucho más puntos. Oswaldo es un GM más que decente. El resto del equipo es de lo mejor que ofece el país, y el detalle excelente de mandar a la mejor ajedrecista del país, la jovencita Raisa Luna (¿se llamará así por la mujer de Gorbachov?), como quinto tablero.

Costa Rica envió a sus tres mejores jugadores en los tres primeros tableros (Sergio Minero, que sería el tercero, aparfece como inactivo). El primero, por supuesto, está ocupado por el GM Alejandro Hernández, quien ahora se dedica a sus estudios universitarios y a mejorar su nivel. La hecatombe que sufrió hace un par de años en Wijk aan Zee le sirvió mucho. De nueva cuenta, un primer tablero muy por encima del resto (101 puntos sobre el segundo, el MI Bernal González). El equipo hasta el momento ha jugado muy bien y fue precisamente Bernal quien ya do la primera campanada del equipo al echarese al plato al primer tablero sueco, el GM Emanuel Berg, de 2623.

República Dominicana tiene otro primer tablero que se despega mucho del resto: el GM Ramón Mateo (2487), que le saca 127 puntos al tercer tablero (MI Gustavo Hernández) y 142 puntos al segundo, el MI José Domínguez, responsable de otra excelente sorpresa: le pegó ni más ni menos que al experimentadísimo y durísimo GM búlgaro Kiri Georgiev, de 2645. El resto del equipo va más o menos según lo esperado. Hasta el momento, muy buena participación de este equipo.

El Salvador envió prácicamente a su mejor equipo: los cinco participantes están dentro de los primeros siete de la lista Elo. Hasta el momento se han batido con mucho decoro, e incluso el primer tablero, el MI Héctor Leyva (2399), ya dio su dentellada: derrotó al GM australiano Yuan Zhao-Zong, de 2567.

De Guatemala lo que me atrae es su primer tablero, el MI Carlos Juárez (2358). Lo recuerdo jugando un nacional abierto en México, allá a finales de los ochentas o inicios de los noventa del siglo pasado (cómo se siente escribir esto), siempre en las primeras mesas. De hecho, ganó una vez un abierto mexicano, aunque la memoria no me alcanza para recordar si jugó más de un campeonato nacional abierto mexicano. Si mis neuronas no me fallan, estaba jugando contra su colega mexicano Rafael Espinosa. Yo era muy chavo, pero lo recuerdo de alta estatura (no sé si en efecto es alto) y de rostro concentrado. Me causó impresión su gesto decidido y furibundo. Desde entonces, aunque no lo he vuelto a ver, se ha vuelto uno de mis jugadores favoritos. Obviamente no sigo sus partidas - principalmente porque no sé ni dónde se publiquen -, pero me alegro sinceramente cuando sé que ha tenido un buen torneo o que le ha pegado a un rival duro. Le saca 156 puntos al segundo tablero, el MF Estuardo Lorenzana (2202), aunque hay que decir que hay otros jugadores mejor clasificados que Lorenzana que están sin embargo como inactivos. Un papel bastante bueno para Guatemala hasta el momento. Carlos Juárez ha cubierto bien el primer tablero y los demás han jugado ligeramente por encima de lo esperado.

Honduras lleva un equipo bastante modesto y así han sido sus resultados. No han sido fracasos porque con un primer tablero sin rating internacional es casi imposible hablar de chascos incluso con resultados mediocres. Pero no hay que olvidar que Honduras, hasta el momento, no ha sido blanqueada. Curiosamente la FIDE registra a únicamente tres (¡!) jugadores hondureños como activos, y a 26 como inactivos. De los activos, sólo participa Sergio Huguet (2109) en el cuarto tablero.

Nicaragua es otro equipo modesto que sin embargo ya tuvo su buen momento con la victoria de su segundo tablero, Félix Espinoza (2243), sobre el MI mexicano Rafael Espinosa, que le saca como 169 puntos de rating y con ello obtuvieron un empate con México. Pudieron haber ganado si Jorge Picado (2219) hubiera rematado una partida llena de altibajos con el MI mexicano Benjamín Góngora (2281). El primer tablero, Danilo Canda (2289), es uno de los dos MIs del país, aunque apenas el quinto clasificado y, además, está como inactivo. Es difícil juzgar el papel de Nicaragua, pues una ronda la jugó contra Bulgaria y cualquier otro resultado que no fuera una blanqueada hubiera sido una sorpresa. No llevan a su mejor equipo, y con tan pocos jugadores de nivel esto debe ser un lujo excesivo.

Panamá es un equipo francamente modesto, con un primer tablero bastante decente, el MI Jorge Baules, de 2317 de rating. Jorge encabeza una lista Elo con sólo siete jugadores activos. El otro jugador activo es Rances Valdés (2093), en el cuarto tablero. El resto aparece en la lista de inactivos (que es de 22 jugadores), como el segundo tablero, el MF José Luis Arosemena (2201), Luis Pan (2213) en el tercer tablero y como suplente un tal Bryan Mathews, de 2032. Baules ha jugado bien, pero el resto del equipo no da para mucho más.

Paraguay lleva dos primeros tableros bastante buenos, los GMs Axel Bachmann (2555) y Zenón Franco (2501), que sobresalen sobre el resto del equipo. Axel sustituye en el primer tablero al experimentadísimo Franco, que nació en 1956 y es 33 años mayor. Pero la experiencia ha podido más y Zenón lleva 3 de 3, en tanto Axel 0 de 2 posibles (perdió contra el MF puertorriqueño santiago Velasco, de 2287 puntos Elo). Axel descansó en la tercera ronda y debe empezar a juntar por lo menos medios puntos, tapando el primer tablero. El resto del equipo ha jugado un poco por abajo de lo esperado, pero si Axel se conecta, los demás jugarán mejor. Si hubiera asistido el tercer jugador del país, el MI José Fernando Cubas (2433), el equipo hubiera ganado mucho en solidez. Creo que este equipo hará un buen papel.

Puerto Rico dio una buena batalla a Paraguay, como acabamos de ver (perdió 1.5-2.5), aunque es una incógnita. Blanqueó (a Ruanda, primera ronda) y fue blanqueado (por Escocia, tercera ronda). Llevan a sus tres mejores jugadores, por lo que no podríamos opinar que falte alguien indispensable. No creo que hagan un papel destacable, porque lo logrado ante los paraguayos supongo que fue más omisión de estos que mérito de Puerto Rico.

Uruguay fue a la olimpiada sin su mejor jugador, el GM Andrés Rodríguez (2508), y el primer tablero es ocupado por el tercer jugador del país, el MI Bernardo Roselli, de 2368 puntos. Otro lujo que se habrá de pagar caro en la tabla de clasificaciones, aunque Bernardo puede presumir de que empató con Kortchnoi, que le saca 216 puntos Elo. El segundo tablero es para el séptimo jugador del país, Manuel Larrea (2267) , que ha jugado según lo esperado. Otro equipo latinoamericano que muy posiblemente tendrá un papel gris en esta olimpiada.

¿Y México? Para esta selección, que es la que mejor conozco, me reservaré un mensaje completo.

Pero ahora calentaré mi comida y veré la cuarta ronda por internet.

¡Suerte a los equipos de América Latina!

viernes, 14 de noviembre de 2008

La olimpiada de ajedrez Dresde 2008 y el ajedrez mexicano

Este es el correo que mandé al blog del maestro internacional Benjamín Góngora AxA, quien debuta como integrante del equipo olímpico nacional - quinto tablero, reserva - en la olimpiada de Dresde, Alemania:

"Sería interesante que el jugador de ajedrez Benjamín Góngora nos tuviera al tanto, ronda a ronda, de las peripecias del equipo mexicano allá en Dresde.

"Mi humilde impresión es que se trata del equipo más débil de los últimos años. En Estambul 2000 no jugó un solo gran maestro por el equipo, pero José González ya tenía el nivel (de entonces repite Espinosa), y además me parece que el resto del equipo - Estrada y Russek - era más sólido de lo que refleja la puntuación: no había suplente y Villarreal fue capitán-jugador.

"En la siguiente, Bled 2002, tampoco tuvimos nuestro mejor equipo: Estrada, Aldama, González, Garméndez, y Frey (de nuevo, repite Espinosa).

"En Calviá 2004 las cosas fueron diferentes: prácticamente tres grandes maestros: Gilberto, Juan Carlos y Pepe (que tenía el nivel de GM). Más Almeida, Escobedo y Espinosa.

"Finalmente, en Turín 2006 faltó un gran maestro, Gilberto, pero jugaron Juan Carlos y Pepe (que aunque seguía sin el título mantenía su nivel de GM), más Escobedo (que siempre hace malos papeles en la Olimpiada) y dos chavos debutantes: Capó y Guillermo Domínguez. Domínguez, con un Elo de 2347, tuvo un rating performance de 2316 y Capó, con 2367, uno de 2319. O sea, no se hundieron pero tampoco destacaron. El que decepcionó fue Escobedo (2399 y 2300, respectivamente), en tanto que los demás incluso ganaron puntitos (Espinosa casi se mantuvo igual, pero Pepe y Juan Carlos sí destacaron)

"Ahora soñábamos con tener un cuadro titular de puro Gran Maestro, pero la federación tuvo ideas geniales y bueno, reaparece Gilberto pero se van Pepe y Juan Carlos. Y el cuarto Gran Maestro, Manuel León, nunca ha jugado por México en olimpiadas. Chamin por lo menos tiene experiencia internacional, pero el jugador Benjamín Góngora tiene el rating de un jugador duro de primera fuerza. Es el integrante más flojo, por nivel y por rating, de un equipo olímpico nacional en sus últimas ediciones.

"Pero por eso tiene la oportunidad de hacer algo grande: tiene todo por ganar y nada que perder. Y por eso queremos leer su impresiones y comentarios.

"No hago comentarios de anónimo porque no me interesa un pleito, sino una sabrosa discusión, y además no escribí nada ofensivo ni nada de lo que pueda avergonzarme. Sale pues.

"P.D. En Calviá México le dio una pelea durísima a Grecia, que alineó a cuatro grandes maestros. Recuerdo el placer que me proporcionó la partida Ioannis Papaioannou-Juan Carlos González, en la que las negras se sacan un impresionante ataque directo al rey por las casillas blancas mezclando sacrificios con jugadas tranquilas. Perdimos 1.5-2.5, pero no fue la blanqueada de ahora
."

No modifiqué en lo absoluto el mensaje. Este tema se trata parcialmente en el comentario que hice en este mismo blog al estudio que Marcos Iván Quintana publicó en su blog: "Situación actual del ajedrez mexicano".

En mi comentario escribí lo siguiente:

"Hay países con menor ingreso per cápita (en una charla casual Marcos mencionó Armenia como ejemplo de país con bastantes problemas financieros pero buen nivel de ajedrez). En Armenia, por lo menos desde hace dos años (no sigo tanto el ajdrez armenio) el campeonato nacional no es un torneo suizo, sino uno cerrado. En Polonia es igual. Como Holanda y Francia. En Rusia, desde hace unos cuatro, también (los campeonatos rusos se jugaron como torneos suizos cuando el país estaba al borde de la ruina, con Yeltsin y en útlimo año o dos de la URSS, cuando era todo un caos. Obvio: la federación no organiza nada: convoca, renta un salón, paga el premio y ya) ¿Cómo influye esto en el ajedrez de cada país? Me explico:

"Un torneo suizo es usualmente más democrático que un torneo cerrado, pero no está absolutamente abierto a todos: incluso si no hay cuota de inscripción y los organizadores pagaran viaje, hospedaje y alimentos, habrá ajedrecistas que por cuestiones laborales no podrían asistir. Si los organizadores cobran cuotas de inscripción, a las circunstancias laborales se suma el obstáculo económico. Si cada participante del suizo tiene que pagar inscripción, pasajes, hospedaje y alimentación, el factor pachocha cobra todavía mayor importancia: juegan todos los que puedan costeárselo, y quien no pueda pagárselo queda fuera. Supongamos ahora que, además, haya una limitante de rating. Por ejemplo, podrá jugar todo aquél que tenga un rating nacional superior a los 1800 puntos. Es otra limitante que se suma a la laboral y a la financiera. Pero, en todo caso, lo único que haría la federación nacional es publicar la convocatoria y garantizar la sala de juego y los premios. En caso de que así lo haya acordado, también los pasajes, hospedajes y alimentación de los participantes. Pero quien pueda, va y se inscribe, venga de Baja California Sur o de Quintana Roo. Las federaciones estatales no mueven ni un dedo en todo este proceso. Nótese que ni siquiera fue necesario mencionarlas para describir el proceso.

"En un torneo cerrado es en cambio "antidemocrático", pues se fundamenta en un criterio selectivo, aunque sea por el simple hecho de que la cifra de participantes debe ser manejable con el formato elegido. En tiempos de la URSS llegaron a ser 21 jugadores. Nada más. Supongamos que tienen su lugar garantizado el campeón nacional del año pasado, el campeón nacional juvenil y el rating internacional más alto (aquí se puede discutir si en la lista más reciente o sin en el promedio de las dos pultimas, etcétera). Si se organiza un torneo cerrado a 15 rondas, se requiere de 16 jugadores en total. Ya van tres, faltan 13. Hay, según veo en los textos de Marcos Iván, 35 federaciones afiliadas a la Fenamac. Incluso si calificara un jugador de cada una, es una cifra demasiado alta. para disminuir la cifra se requiere otro filtro. O dicho de otra manera, subir los estándares de calidad: que se eliminen entre sí en torneos. Aquí tenemos algo así como torneos interzonales, a los que calificarían los primeros lugares de cada federación. Lo ideal sería que cada federación estatal organizara su propio campeonato, con torneos selectivos, como etapa previa para el campeonato nacional. Creo que eso revitalizaría la vida ajedrecística en todo el país. Cada jugador, sin importar dónde viva, tendría por lo menos uno o dos torneos al año en su propia entidad federativa.
"

Finalmente, cuando en el buen blog de la morsa se discutió el tema específico del equipo olímpico nacional, escribí lo siguiente:

"A la olimpiada deben ir los que mejor nivel han mostrado en los últimos dos años. Simple y llanamente. Ningún buen jugador quedará fuera por un mal torneo (que sea precisamente el selectivo). Inversamente, ningún jugador inferior será seleccionado por el mero hecho de haber jugado el torneo de su vida.

"Cuando Ucrania ganó la medalla de oro, no fue seleccionado el segundo lugar del campeonato nacional. En cambio Ivanchuk, que creo recordar fue eliminado por Romanishin en la primera ronda, jugó en el primer tablero.

"¿Por qué? Pues porque para eso hay un capitán de la selección nacional (en ese caso Tukmakov), que va tomando nota de los resultados, del progreso, y del nivel de juego que muestran los prospectos para la selección. Y no lo hace al cuarto para las doce, sino sistemáticamente, durante los dos años entre olimpiada y olimpiada.

"Así como Tukmakov dejó en casa al medallista de plata del campeonato ucraniano, así podría dejar el capitán nacional mexicano, por ejemplo (y sólo por ejemplo) a Escobedo en casa. Por mejor que juegue en únicamente y nada más en el selectivo o en el campeonato nacional. Hay que fijarse en su desempeño en todos los torneos que ha jugado en los últimos años, incluyendo las olimpiadas. Obviamente, ya alcanzó su techo. Si comienza a mejorar y a subir su nivel, entrará a la lista de candidatos.

"Este es el meollo de mi argumentación: méritos a lo largo de los dos últimos años, no una actuación afortunada en un único torneo.

"El lugar de suplente se puede reservar a un joven prometedor, para irlo fogueando, eso sí. Pero de nuevo, eso debe ser decisión del capitán, que debe estar al tanto del ajedrez juvenil, de quién está subiendo mucho de nivel, quién muestra talento, quién promete, en pocas palabras. Al contrario, ¿alguien que prometía se estancó en los últimos torneos? ¿Por enfermedad, muerte de un familiar, estudios, pérdida de motivación? ¿O porque sigue jugando las aperturas de torneos infantiles o juveniles (y todos sabemos que en esos torneos abundan las variantes "chuecas" cuya idea es siempre una celada)? El capitán debe hablar con todos los posibles seleccionados: desde los grandes maestros hasta los juveniles.

"Según este criterio, deberían ir los grandes maestros más Manuel León. El tablero suplente se debe elegir entre Ibarra, Capó, Domínguez y otros jóvenes. Por méritos recientes, no anteriores a la última olimpiada. Espinosa ya dio de sí -que no fue poco, por cierto-, y Roberto Martín del Campo, aunque está jugando bien, ya tuvo una vez un papel medio desagradable con la selección, cuando puso por delante su papel individual que el desempeño colectivo. Russek, buena onda, ya está más allá de esta feria de vanidades...

"Y otra cosa: si respetamos al capitán, acatamos sus decisiones. Punto. Y si no lo respetamos, pues qué hace en el puesto
."

Ahora, tras ver cómo México fue blanqueado 0-4 por Grecia, como si desde Calviá 2004 (donde perdimos 1.5-2.5) no hubiera habido sino regresiones en el ajedrez nacional, quisiera volver a los dos temas que, según mi opinión, marcan al ajedrez mexicano.

Primero es la organización del campeonato nacional.

Ya había intentado darlo a entender - en el comentario al estudio de Marcos Iván - pero creo que es hora de formularlo claramente: casi todos los países en los que el ajedrez vale un pepino se organizan campeonatos nacionales absolutos bajo el sistema suizo. O viceversa: los países en los que el ajedrez sí es importante el campeonato nacional se juega o como un round robin - todos contra todos - o ya de perdida como un torneo sistema Wimbledon - tipo nocáut -. Véase cómo el segundo equipo de la década de los 90, Inglaterra (atrás de la URSS, obviamente) fue diezmado por el paso del tiempo. El ajedrez británico no supo alimentar las siguientes generaciones de ajedrecistas y lo que antes era una potencia es ahora un equipo fuerte de segunda fila, atrás de varios, sintomáticamente atrás incluso de Francia. John Nunn se retiró, Jonathan Speelman apenas y juega, Nigel Short se dedica a sobrellevar el ajedrez. Incluso Michael Adams parece casi un veterano intentando echarse el equipo al hombro. Claro, en Inglaterra el campeonato nacional se juega bajo el sistema suizo. Este es sólo un ejemplo. Ahora en Rusia, Holanda, Francia, Ucrania, Islandia, Armenia, Cuba, Argentina, Brasil y otros países el campeonato nacional se juega con sistema Round Robin o por lo menos Wimbledon (lo que implica un mínimo de organización). En Estados Unidos se organiza un abierto que depende del patrocinador y en el que la federación casi ni las manos mete. Veamos el equipo olímpico estadunidense: un garbanzo de a libra como Nakamura - con un padrastro que es entrenador de ajedrez, no lo olvidemos - y luego, puro inmigrante exsoviético. No hay crecimiento de talentos nacionales. Dónde están los grandes maestros estadunidneses de nacimiento: o retirados, dedicados a los negocios (como Tal Shaked o Patrick Wolf, por ejemplo); o dedicándose a hacer dinero con clases y libros de mala calidad. Como dijo un gran maestro exsoviético nacionalizado estadunidense, "los únicos que seguimos jugando ajedrez somos los que no sabemos hacer otra cosa." ¿Este es el modelo que queremos para el ajedrez mexicano? ¿Es este el modelo ideal?

Igual que en Rusia. O, mejor dicho, igual que en los últmos campeonatos de la URSS y en Rusia hasta 2004, creo. En esa época de hecatombe social, pobreza generalizada y neoliberalismo a ultranza en Rusia - la esperanza de vida de los hombres bajó en esa época en Rusia a 56 años - ni los ajedrecistas estaban para jugar ajedrez, ni la federación estaba como para organizar torneos. Además, bajo la idea neoliberal de que mientras menos intervenga la autoridad mejor, de que el mercado todo lo regula, dejaban al mercado lo referente al ajedrez, con la idea de que si había mecenas, es porque el ajedrez era atractivo. Si no, pues culpa del ajedrez. De ahí los intentos de Kaspárov - un gran adherente a las ideas neoliberales - o de Iliumzhínov - un millonario que hizo su fortuna en la época más turbia del capitalismo salvaje en Rusia - de "popularizar" el ajedrez mediante toda una serie abusrda de medidas tales como recortar los tiempos de reflexión con la esperanza de que el ajedrez se televise como el tenis; la pretensión de meter el ajedrez al programa de los juegos olímpicos de verano, etcétera.

Por esas mismas fechas, cuando la ideología imperante era la neoliberal - recuerden al ideólogo estadunidense Francis Fukuyama y su tesis del "fin de la historia -, cundió el ejemplo y en muchísimos países se abandonó el sistema round robin para organizar los campeonatos nacionales absoultos de ajedrez. O simplemente no había dinero para organizarlos - "consíganse patrocinios" - o sí lo había, pero se perdía entre bolsillos de directivos. Recuerdo todavía un campeonato nacional cerrado que jugaron Marcel Sisniega, Gilberto Hernández, José González, Amado Palma, Arturo López, Jorge Martín del Campo, Jorge Vega y otros (creo que también jugaron Roberto Martín del Campo, Rafael Espinosa Gil Russek y Roberto Navarro, pero no me consta o, mejor dicho, no recuerdo. Mencioné sólo a quienes recuerdo perfectamente). Todos calificaron desde los campeonatos estatales o desde el campeonato nacional juvenil.

Esto significa que había entonces un sistema más o menos establecido de campeonatos estatales o, mejor dicho, de cada asociación. En la Ciudad de México, por ejemplo, se jugaba el campeonato de la Amaac, de la UNAM y del Politécnico. Cada uno, creo recordar, era un torneo zonal. Los mejores calificaban al interzonal - ignoro cuántos se jugaban en todo el país - y, finalmente, calificaban los primeros lugares al campeonato nacional absoluto. De ahí calificaron ese año jugadores como Palma, Vega y otros. Enrique Monroy, Floresvillar clasificaron de esta manera a más de un campeonato nacional, y otros, como Gustavo Falcón, también se ganaron este derecho en por lo menos una ocasión. Repito que menciono los nombres de jugadores que me consta jugaron estos cerrados. Otro es Miguel Hurtado (en una ocasión derrotó a Roberto Martín del Campo, por ejemplo), pero no recuerdo si jugó uno nada más o más de uno, pero como llegó a ser olímpico, supongo que participó en más de un campeonato nacional absoluto.

Con una red de campeonatos regionales o citadinos, estatales, zonales e interzonales, junto con un campeonato nacional juvenil - cuyos participantes también pasarían por una elimiatoria similar -, los ajedrecistas de todo el país tendrían garantizado por lo menos un torneo importante. También se garantizaría el roce entre ajedrecistas de diversas regiones de la república. De otra manera, sólo el nacional abierto y tal vez el Torre Repetto otorgan esta posibilidad. Un beneficio adicional sería que los federativos estatales y nacionales se verían obligados a trabajar en serio para, por lo menos, sacar adelante esta red de torneos selectivos.

Quince o trece rondas sería excelente. Con boleto garantizado, o sembrados, serían el campeón del año pasado, el campeón nacional juvenil, el campeón del nacional abierto. Obviamente, si un jugador ocupa más de una plaza (campeón nacional juvenil y ganador del abierto, por ejemplo), o si el nacional abierto fue ganado por un extranjero, entonces las plazas irían para el ocupante del segundo lugar y para el mexicano mejor colocado, por ejemplo. Y los jugadores restantes clasificarían desde los interzonales. Ahora que tenemos grandes maestros viviendo en el extranjero, el entrenador podría comparar sus actuaciones con la de los jugadores mexicanos participantes en los torneos nacionales.

Segundo, la conformación de la selección nacional.

Con un campeonato nacional bien organizado como el arriba descrito, la elección de jugadores para la selección se facilitaría mucho. El entrenador podría seguir durante dos años a los jugadores radicados en el país y ver quién se estanca, quién crece, quién promete. Y, de manera más cuidadosa, quién experimente problemas porque sigue jugando las aperturas que jugaba en torneos infantiles y juveniles, quién ha bajado sus resultados por problemas de motivación o, por el contrario, porque intenta ampliar su repertorio de aperturas y corre nuevos riesgos, se familiariza con estructuras nuevas.

De hecho, podría darse el caso de que un jugador sea considerado para la selección nacional sin que vaya a las olimpiadas. Pero para ello se requeriría una selección que sea más activa que la actual, que se convoca cada dos años. Por ejemplo, Rusia y China juegan anualmente un enfrentamiento en varios tableros, tanto entre hombres como entre mujeres. Acá tenemos a Cuba cerquísima. ¿Qué no se podría organizar un encuentro tradicional, anual, entre los equipos mexicano y cubano? Unos ocho tableros varoniles y seis femeniles, por ejemplo. Así valdría la pena esforzarse por jugar bien en el el circuito de torneos nacionales. No vas a la olimpiada, pero la selección nacional ni terminaría ni empezaría con este evento: representas a la selección nacional en torneos internacionales anuales. ¿Que Cuba no alinearía a su mejor escuadra? No importa: si así nos ganaran, sería porque que no tenemos el nivel para retar su selección mejor. Y si les empezáramos a ganar, alinearían su artillería pesada, que no nos quepa la menor duda de ello.

Pero ningún torneo, jamás, debe prometer como premio un lugar en la selección nacional. Es un absurdo. Por eso se llama selección. Porque se conforma s e l e c c i o n a n d o, o sea, eligiendo a los mejores. Una plaza en la selección no es un premio, como lo puede ser un cheque por tantos miles de pesos, un trofeo o un libro. Si el campeón nacional juvenil es tan bueno, pues que a) se foguee con el resto de la élite nacional y, sobre todo, b) que demuestre que su nivel basta no nada más para imponerse entre chavitos, sino que también le alcanza para ganarse una plaza en el campeonato abosluto. Además, éste sería un aliciente para que más jugadores jóvenes participen en el nacional juvenil.

Tampoco pasaría que un jugador que se aviente el torneo de su vida vaya a la olimpiada nomás a tomarse la foto con los grandes del tablero, a pedirles autógrafos, a pasearse como turista y a arrastrar el nombre de la selección. La selección no debe ser lugar para burros que han tocado la flauta. De manera inversa, ningún gran maestro quedaría fuera de la selección porque no jugó un único torneo clasificatorio. Si queda fuera de ella, que sea o porque hay quien juega mejor o porque renunció de viva voz a jugar por ella.

Aquí tocamos otro punto: el del profesionalismo. Quien vive del ajedrez no puede dejar de ganar su ingreso por jugar en la selección. Luego nadie le pagará la renta, ni la comida, ni la colegiatura o la ropa de sus hijos. Si les exigimos que den su mejor esfuerzo, debemos estar dispuestos a recompensarles por ello. No están en situación de cobrar decenas de miles de euros porque no son de los mejores del mundo ni mucho menos, así que sería relativamente fácil acordar una suma razonable. Una beca decente condicionada a su participación en determinados torneos - campeonatos nacionales, la olimpiada - podría ser la solución para apoyarlos y además para que su participación en eventos nacionales ayude a pasar su experiencia a nuevas generaciones.

Si queremos que la selección represente de veras a lo mejor del ajedrez nacional, ésta podría ser una excelente solución.

En cambio, si la federación nacional no quiere invertir ni un peso en nuestros mejores jugadores, entonces debemos aceptar sin quejas ni lamentos que nuestra selección no sea sino una colección de aficionados, semiaficionados o jugadores que no pasan por su mejor momento.

Y ahí están los resultados:

0-4 contra Grecia.

2-2 con Nicaragua.

Que nadie se escandalice, que nadie se sorprenda, que nadie se justifique, que precisamente para semejantes resultados está organizado el ajedrez nacional.

jueves, 9 de octubre de 2008

Krámnik en Bonn

Hoy en la noche, como a eso de las diez y media, regresaba con Jeanne de su instituto donde hubo un guateque de despedida del grupo de investigadores que ahora se dispersará por diversas instituciones en varios países.

Caminábamos rumbo a casa en la rivera del río Rin cuando escuchamos una voz grave (como no sé de música no sé si sea como la de un bajo o de un barítono) hablar en ruso. "...y a mí no me importa, porque meto las manos así a los bolsillos y listo", dijo la voz que provenía del tipo más alto de un grupo de tres que venía a nuestro encuentro. Como estaba obscuro, sólo pudimos ver al principio que el tipo de la voz de bajo (¿barítono?) estaba en medio. Sólo cuando se cruzaron con nosotros, casi bajo un farol, pudimos reconocer Jeanne y yo que el tipo alto, el del comentario sobre las bolsas de su abrigo, era Vladímir Krámnik. Y sólo entonces recordé que pronto comienza aquí en Bonn su match contra Anand por el campeonato mundial.

Se escuchaba relajado, de buen humor. Por supuesto, el talante con el que pronuncie media frase no significa absolutamente nada, pero me dio la impresión de un hombre confiado en sus propias fuerzas.

Ahora creo que va a ganar.

lunes, 19 de mayo de 2008

Carnaval

Febrero es mes de destrampe en las regiones católicas de Alemania, particularmente en la cuenca del Rin, donde hay personas que durante meses se preparan para la fiesta. Hay desfiles, música, comida, disfraces y, por supuesto, ríos de cerveza.

El clima impone sus condiciones y el carnaval en Alemania no alcanza la exhuberancia de los carnavales latinoamericanos. Febrero puede ser bastante frío y hay pocas horas de luz solar. Entre los carnavales más famosos de este país se cuenta el de Colonia, acá en Renania del Norte-Westfalia. Como la ciudad está a unos 35 kilómetros de Bonn, la excapital alemana es prácticamente una sucursal de esa bacanal.

La gente ama u odia el carnaval: muchos encuentran el ambiente festivo forzado y artificial y piden sus días de vacaciones para salir de la ciudad y huir de la música a todas horas, de las canciones simplotas y de las hordas disfrazados. Otros empiezan a confeccionar sus disfraces y trajes desde agosto o septiembre, organizan guateques y componen cancioncillas o versos burlones sobre los sucesos del año en curso y se reúnen para ensayarlas con sus grupos de cuates. En fin, para muchos es uno de los eventos más importantes del año y lo esperan con impaciencia durante meses.

Como no somos muy fiesteros que digamos, este año nos limitamos a presenciar el desfile de nuestro barrio, Graurheindorf. Los vecinos salen disfrazados de lo que sea a la calle, toman cerveza o vino desde temprano y cantan canciones absurdas: hay una que prácticamente no dice otra cosa que "die Vögelein, die Vögelein der Titicaca See" ("Los pajarirtos, los pajaritos del lago Titicaca").

Algunas fotos del carnaval:















Una carreola para trillizos. No se ve todos los días. En segundo plano, niños disfrazados de personajes de cuento, como Pippi Mediaslargas.
















Una vecina desconocida, e irreconocible, disfrazada de Obelix. Al fondo, otros vecinos disfrazados de quién sabe qué.
















Un señor vestido de abejota bailotea con la música que sale de casi todas las ventanas. El niño en primer plano, al centro de la foto, está disfrazado de Papa. Toda una tentación para los sarcasmos.















Una pareja, ya mayor, consideró que todavía anda para semejantes trotes.
















Los vecinos de como cuatro casas de acá, tomando cerveza desde temprano.





















Un disfraz excelente, muy posiblemente de manufactura propia. Llamaba la atención por su calidad, aunque para muchos pasó inadvertido entre la explosión de colores de los demás trajes carnavaleros.

















Esto es ya parte del desfile del pueblo. Todos los participantes regalan y avientan dulces al público.





















Un soldado napoleónico con dos bolsas repletas de ducles. El disfraz más usado es, precisamente, el de soldado francés. Parece ser que cuando esta parte de lo que ahora es Alemania estaba ocupada por Napoleón, la población podía desahogarse durante el carnaval burlándose de los invasores. Antes y después del carnaval, todos disciplinaditos.





















Un "mexicano".
















Todavía hace frío. Por eso las chavas llevan medias tan gruesas y bufanda.
















Desde chiquitos empiezan. Con razón...

lunes, 3 de marzo de 2008

Sobre el ajedrez en México

Hace un par de días leí en el blog de Marcos Iván Quintana dos documentos titulados Situación actual del ajedrez mexicano 2004 y lo mismo para el 2008. Interesantes sin duda, son, sin embargo, apenas la introducción para un análisis de fondo. Me explico.

Tengo la impresión de que más que un análisis, son estadísticas muy completas. Maneja estadísticas continentales (número de grandes maestros, maestros internacionales y maestros fide, tanto masculinos como femeninos, en cada país del continente, promedio por país), y luego las estadísticas nacionales (cantidad de jugadores por estado, rating promedio, rating promedio de los diez primeros por entidad federativa).

Para el texto referente a 2008, se hacen algunas referencias al texto de 2004, pero son muy pocas, por lo que se pierde dinamismo que debería ser el atractivo de la comparación. Se menciona, por ejemplo, que México pasó de 1 a 3 grandes maestros, con lo que quedó por encima del promedio continental. Se alude, también, al crecimiento de Argentina en cierto rubro. Finalmente, se nota el crecimiento de Oaxaca dentro del rubro de jugadores registrados. Y es casi todo. Las comparaciones se quedan cortas porque primero, son muy pocas y, segundo, porque quedan descontextualizadas.

Hay que hacer hablar a las cifras, porque solas no dicen mucho.

Habría que jugar un poco más con los números. Si se suma el porcentaje a nivel nacional que representan los jugadores del DF y del estado de México en 2004 el resultado es 35.1%, pero en 2008 únicamente 28%. ¿Se está descentralizando la actividad ajedrecística en México? Yucatán, en el mismo lapso, pasó del 5.2 al 5.7%. En ese estado se juega, desde hace por lo menos 20 años, el Carlos Torre in memoriam, que es un torneo que ha ido cobrando relevancia a nivel internacional, sobre todo por los jugadores "sembrados". ¿No ha servido para popularizar el ajedrez a nivel estatal? Si sí ha servido, ¿qué factores frenan u obstaculizan que esa popularidad se manifieste en el aumento de ajedrecistas yucatecos? Me parece interesante esta cuestión en particular porque el organizador del Torre in memoriam siempre suena para la presidencia de la federación nacional, y uno de los principales argumentos que se esgrimen es, precisamente, su destacado papel en la promoción del ajedrez en México. Si sí ha servido para promocionar el ajedrez, ¿qué factores son los que frenan el impulso logrado con el Torre Repetto? Por otro lado la participación de Chiapas creció mucho. ¿Es Chiapas el único estado responsable de la disminución del porcentaje representado por el DF y el Estado de México? Si es así, entonces no ha habido en realidad una desentralización de la vida ajedrecística en México, sino un caso excepcional.

Estas son precisamente las preguntas que quedan en el aire, y que constituyen la base para un análisis de los datos y de las estadísticas que ambos textos aportan. ¿Qué ha pasado en Chiapas para que creciera tanto, tanto directa como proporcionalmente? ¿Se organizan torneos con regularidad? ¿En las escuelas, casas de cultura, etcétera? ¿Está relacionado ese crecimiento con una nueva directiva estatal, que ahora sí se puso las pilas? ¿O son clubes privados los responsables de esa actividad ajedrecística? Supongamos que el Torre sea responsable de este salto del ajedrez chiapaneco - no veo cómo pero supongamos - . ¿Por qué? ¿Por qué otros estados no habrían aprovechado igual el impulso de ese torneo?

Son preguntas complejas y por eso mismo habría que especificar muy bien qué se va a analizar aprovechando las cifras que figuran en ambos textos. ¿Compararnos con todo el continente? Me parece engañoso, porque ahí entran Estados Unidos, Cuba y Haití, todos en el mismo saco. ¿Con América del Norte, con América Latina, o con países más o menos con el mismo ingreso per cápita? ¿O con países cuyas federaciones tengan más o menos el mismo presupuesto - para comparar qué tan bien se gastan el dinero -? Se pueden establecer muchos criterios, dependiendo de los cuales México quedará bien o mal en la comparación.

Luego, habría que pasar a un análisis menos cuantitativo y más cualitativo. Un ejemplo: Hay países con menor ingreso per cápita (en una charla casual Marcos mencionó Armenia como ejemplo de país con bastantes problemas financieros pero buen nivel de ajedrez). En Armenia, por lo menos desde hace dos años (no sigo tanto el ajdrez armenio) el campeonato nacional no es un torneo suizo, sino uno cerrado. En Polonia es igual. Como Holanda y Francia. En Rusia, desde hace unos cuatro, también (los campeonatos rusos se jugaron como torneos suizos cuando el país estaba al borde de la ruina, con Yeltsin y en útlimo año o dos de la URSS, cuando era todo un caos. Obvio: la federación no organiza nada: convoca, renta un salón, paga el premio y ya) ¿Cómo influye esto en el ajedrez de cada país? Me explico:

Un torneo suizo es usualmente más democrático que un torneo cerrado, pero no está absolutamente abierto a todos: incluso si no hay cuota de inscripción y los organizadores pagaran viaje, hospedaje y alimentos, habrá ajedrecistas que por cuestiones laborales no podrían asistir. Si los organizadores cobran cuotas de inscripción, a las circunstancias laborales se suma el obstáculo económico. Si cada participante del suizo tiene que pagar inscripción, pasajes, hospedaje y alimentación, el factor pachocha cobra todavía mayor importancia: juegan todos los que puedan costeárselo, y quien no pueda pagárselo queda fuera. Supongamos ahora que, además, haya una limitante de rating. Por ejemplo, podrá jugar todo aquél que tenga un rating nacional superior a los 1800 puntos. Es otra limitante que se suma a la laboral y a la financiera. Pero, en todo caso, lo único que haría la federación nacional es publicar la convocatoria y garantizar la sala de juego y los premios. En caso de que así lo haya acordado, también los pasajes, hospedajes y alimentación de los participantes. Pero quien pueda, va y se inscribe, venga de Baja California Sur o de Quintana Roo. Las federaciones estatales no mueven ni un dedo en todo este proceso. Nótese que ni siquiera fue necesario mencionarlas para describir el proceso.

En un torneo cerrado es en cambio "antidemocrático", pues se fundamenta en un criterio selectivo, aunque sea por el simple hecho de que la cifra de participantes debe ser manejable con el formato elegido. En tiempos de la URSS llegaron a ser 21 jugadores. Nada más. Supongamos que tienen su lugar garantizado el campeón nacional del año pasado, el campeón nacional juvenil y el rating internacional más alto (aquí se puede discutir si en la lista más reciente o sin en el promedio de las dos pultimas, etcétera). Si se organiza un torneo cerrado a 15 rondas, se requiere de 16 jugadores en total. Ya van tres, faltan 13. Hay, según veo en los textos de Marcos Iván, 35 federaciones afiliadas a la Fenamac. Incluso si calificara un jugador de cada una, es una cifra demasiado alta. para disminuir la cifra se requiere otro filtro. O dicho de otra manera, subir los estándares de calidad: que se eliminen entre sí en torneos. Aquí tenemos algo así como torneos interzonales, a los que calificarían los primeros lugares de cada federación. Lo ideal sería que cada federación estatal organizara su propio campeonato, con torneos selectivos, como etapa previa para el campeonato nacional. Creo que eso revitalizaría la vida ajedrecística en todo el país. Cada jugador, sin importar dónde viva, tendría por lo menos uno o dos torneos al año en su propia entidad federativa.

Este es sólo un ejemplo. Otro rubro de análisis es el ajedrez femenil: ¿se juega el campeonato nacional femenil como un suizo paralelo a suizo varonil? ¿O, como en Estados Unidos, juegan junto con los hombres y la que más puntos logra es la campeona nacional? ¿Es un cerrado femenil? ¿Se organizan torneos femeniles, de hecho?

Finalmente, ¿Quieren los ajedrecistas ser profesionales, sabiendo lo que esto implica? Narro un caso que conozco de primera mano. Marcos Kiesekamp, jugador alemán de origen boliviano, dominaba su categoría infantil en Bolivia junto con el ahora gran maestro Osvaldo Zambrana. Luego, ya en Alemania, era uno de los principales rivales del actual gran maestro Jan Gustafsson en la categoría infantil respectiva. Pero Gustafsson se dedicó al ajedrez y Kiesekamp decidió estudiar una carrera muy absorbente: Bioquímica. De hecho, se doctoró. Jugaba uno o dos torneos al año y los fines de semana entrenaba niños de cuatro, cinco, seis años. Ahora Gustafsson se dedica al póquer porque no puede vivir del ajedrez. Kiesekamp, en cambio, con un buen trabajo, está volviendo poco a poco al ajedrez, y juega porque disfruta hacerlo, no porque de ello dependa si puede pagar la renta de su departamento o no. Otro ejemlo: Los deportistas alemanes ganan cada vez menos medallas en las olimpiadas (algo que a veces tematiza con un dejo adolorido la prensa deportiva por acá). ¿La razón? Muchos de ellos se dedican al deporte cuando son estudiantes. Luego, a su profesión. Tienen miedo a quedar desamparados si no estudian una carrera que les de bases profesionales sólidas. Quién puede criticarlos por ello. ¿Queremos ajedrecistas de élite, o simplemente que la gente juegue más ajedrez y que lo disfrute? Según los objetivos serán las conclusiones del análisis. Si nos comparamos en el campo de grandes maestros, queremos ajedrecistas de punta. Si nos fijamos en el incremento de jugadores registrados y en que la proporción de ajedrecistas activos-inactivos pasó de uno a uno (50.1 a 49.9 por ciento respectivamente) en 2004 a ser de 5 a 2 (71.5 y 28.5 por ciento), podríamos concluir que vamos en la dirección correcta: más gente juega ajedrez y casi nadie pasa a la lista de inactivos.

En fin, es un tema amplísimo que da para mucho.

jueves, 7 de febrero de 2008

Niebla

Hace un par de meses tomé estas fotos desde la ventana de la casa. Me gusta mucho cuando amanece con niebla, cuando la perspectiva se pierde y todo se vuelve desconocido. Cuando no sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina, usualmente familiar hasta la banalidad.

Los días soleados tienen, por supuesto, su encanto; pero es demasiado obvio. El sol brilla, el cielo es azul. Muy lindo, sí. Pero la niebla...