lunes, 19 de mayo de 2008

Carnaval

Febrero es mes de destrampe en las regiones católicas de Alemania, particularmente en la cuenca del Rin, donde hay personas que durante meses se preparan para la fiesta. Hay desfiles, música, comida, disfraces y, por supuesto, ríos de cerveza.

El clima impone sus condiciones y el carnaval en Alemania no alcanza la exhuberancia de los carnavales latinoamericanos. Febrero puede ser bastante frío y hay pocas horas de luz solar. Entre los carnavales más famosos de este país se cuenta el de Colonia, acá en Renania del Norte-Westfalia. Como la ciudad está a unos 35 kilómetros de Bonn, la excapital alemana es prácticamente una sucursal de esa bacanal.

La gente ama u odia el carnaval: muchos encuentran el ambiente festivo forzado y artificial y piden sus días de vacaciones para salir de la ciudad y huir de la música a todas horas, de las canciones simplotas y de las hordas disfrazados. Otros empiezan a confeccionar sus disfraces y trajes desde agosto o septiembre, organizan guateques y componen cancioncillas o versos burlones sobre los sucesos del año en curso y se reúnen para ensayarlas con sus grupos de cuates. En fin, para muchos es uno de los eventos más importantes del año y lo esperan con impaciencia durante meses.

Como no somos muy fiesteros que digamos, este año nos limitamos a presenciar el desfile de nuestro barrio, Graurheindorf. Los vecinos salen disfrazados de lo que sea a la calle, toman cerveza o vino desde temprano y cantan canciones absurdas: hay una que prácticamente no dice otra cosa que "die Vögelein, die Vögelein der Titicaca See" ("Los pajarirtos, los pajaritos del lago Titicaca").

Algunas fotos del carnaval:















Una carreola para trillizos. No se ve todos los días. En segundo plano, niños disfrazados de personajes de cuento, como Pippi Mediaslargas.
















Una vecina desconocida, e irreconocible, disfrazada de Obelix. Al fondo, otros vecinos disfrazados de quién sabe qué.
















Un señor vestido de abejota bailotea con la música que sale de casi todas las ventanas. El niño en primer plano, al centro de la foto, está disfrazado de Papa. Toda una tentación para los sarcasmos.















Una pareja, ya mayor, consideró que todavía anda para semejantes trotes.
















Los vecinos de como cuatro casas de acá, tomando cerveza desde temprano.





















Un disfraz excelente, muy posiblemente de manufactura propia. Llamaba la atención por su calidad, aunque para muchos pasó inadvertido entre la explosión de colores de los demás trajes carnavaleros.

















Esto es ya parte del desfile del pueblo. Todos los participantes regalan y avientan dulces al público.





















Un soldado napoleónico con dos bolsas repletas de ducles. El disfraz más usado es, precisamente, el de soldado francés. Parece ser que cuando esta parte de lo que ahora es Alemania estaba ocupada por Napoleón, la población podía desahogarse durante el carnaval burlándose de los invasores. Antes y después del carnaval, todos disciplinaditos.





















Un "mexicano".
















Todavía hace frío. Por eso las chavas llevan medias tan gruesas y bufanda.
















Desde chiquitos empiezan. Con razón...

lunes, 3 de marzo de 2008

Sobre el ajedrez en México

Hace un par de días leí en el blog de Marcos Iván Quintana dos documentos titulados Situación actual del ajedrez mexicano 2004 y lo mismo para el 2008. Interesantes sin duda, son, sin embargo, apenas la introducción para un análisis de fondo. Me explico.

Tengo la impresión de que más que un análisis, son estadísticas muy completas. Maneja estadísticas continentales (número de grandes maestros, maestros internacionales y maestros fide, tanto masculinos como femeninos, en cada país del continente, promedio por país), y luego las estadísticas nacionales (cantidad de jugadores por estado, rating promedio, rating promedio de los diez primeros por entidad federativa).

Para el texto referente a 2008, se hacen algunas referencias al texto de 2004, pero son muy pocas, por lo que se pierde dinamismo que debería ser el atractivo de la comparación. Se menciona, por ejemplo, que México pasó de 1 a 3 grandes maestros, con lo que quedó por encima del promedio continental. Se alude, también, al crecimiento de Argentina en cierto rubro. Finalmente, se nota el crecimiento de Oaxaca dentro del rubro de jugadores registrados. Y es casi todo. Las comparaciones se quedan cortas porque primero, son muy pocas y, segundo, porque quedan descontextualizadas.

Hay que hacer hablar a las cifras, porque solas no dicen mucho.

Habría que jugar un poco más con los números. Si se suma el porcentaje a nivel nacional que representan los jugadores del DF y del estado de México en 2004 el resultado es 35.1%, pero en 2008 únicamente 28%. ¿Se está descentralizando la actividad ajedrecística en México? Yucatán, en el mismo lapso, pasó del 5.2 al 5.7%. En ese estado se juega, desde hace por lo menos 20 años, el Carlos Torre in memoriam, que es un torneo que ha ido cobrando relevancia a nivel internacional, sobre todo por los jugadores "sembrados". ¿No ha servido para popularizar el ajedrez a nivel estatal? Si sí ha servido, ¿qué factores frenan u obstaculizan que esa popularidad se manifieste en el aumento de ajedrecistas yucatecos? Me parece interesante esta cuestión en particular porque el organizador del Torre in memoriam siempre suena para la presidencia de la federación nacional, y uno de los principales argumentos que se esgrimen es, precisamente, su destacado papel en la promoción del ajedrez en México. Si sí ha servido para promocionar el ajedrez, ¿qué factores son los que frenan el impulso logrado con el Torre Repetto? Por otro lado la participación de Chiapas creció mucho. ¿Es Chiapas el único estado responsable de la disminución del porcentaje representado por el DF y el Estado de México? Si es así, entonces no ha habido en realidad una desentralización de la vida ajedrecística en México, sino un caso excepcional.

Estas son precisamente las preguntas que quedan en el aire, y que constituyen la base para un análisis de los datos y de las estadísticas que ambos textos aportan. ¿Qué ha pasado en Chiapas para que creciera tanto, tanto directa como proporcionalmente? ¿Se organizan torneos con regularidad? ¿En las escuelas, casas de cultura, etcétera? ¿Está relacionado ese crecimiento con una nueva directiva estatal, que ahora sí se puso las pilas? ¿O son clubes privados los responsables de esa actividad ajedrecística? Supongamos que el Torre sea responsable de este salto del ajedrez chiapaneco - no veo cómo pero supongamos - . ¿Por qué? ¿Por qué otros estados no habrían aprovechado igual el impulso de ese torneo?

Son preguntas complejas y por eso mismo habría que especificar muy bien qué se va a analizar aprovechando las cifras que figuran en ambos textos. ¿Compararnos con todo el continente? Me parece engañoso, porque ahí entran Estados Unidos, Cuba y Haití, todos en el mismo saco. ¿Con América del Norte, con América Latina, o con países más o menos con el mismo ingreso per cápita? ¿O con países cuyas federaciones tengan más o menos el mismo presupuesto - para comparar qué tan bien se gastan el dinero -? Se pueden establecer muchos criterios, dependiendo de los cuales México quedará bien o mal en la comparación.

Luego, habría que pasar a un análisis menos cuantitativo y más cualitativo. Un ejemplo: Hay países con menor ingreso per cápita (en una charla casual Marcos mencionó Armenia como ejemplo de país con bastantes problemas financieros pero buen nivel de ajedrez). En Armenia, por lo menos desde hace dos años (no sigo tanto el ajdrez armenio) el campeonato nacional no es un torneo suizo, sino uno cerrado. En Polonia es igual. Como Holanda y Francia. En Rusia, desde hace unos cuatro, también (los campeonatos rusos se jugaron como torneos suizos cuando el país estaba al borde de la ruina, con Yeltsin y en útlimo año o dos de la URSS, cuando era todo un caos. Obvio: la federación no organiza nada: convoca, renta un salón, paga el premio y ya) ¿Cómo influye esto en el ajedrez de cada país? Me explico:

Un torneo suizo es usualmente más democrático que un torneo cerrado, pero no está absolutamente abierto a todos: incluso si no hay cuota de inscripción y los organizadores pagaran viaje, hospedaje y alimentos, habrá ajedrecistas que por cuestiones laborales no podrían asistir. Si los organizadores cobran cuotas de inscripción, a las circunstancias laborales se suma el obstáculo económico. Si cada participante del suizo tiene que pagar inscripción, pasajes, hospedaje y alimentación, el factor pachocha cobra todavía mayor importancia: juegan todos los que puedan costeárselo, y quien no pueda pagárselo queda fuera. Supongamos ahora que, además, haya una limitante de rating. Por ejemplo, podrá jugar todo aquél que tenga un rating nacional superior a los 1800 puntos. Es otra limitante que se suma a la laboral y a la financiera. Pero, en todo caso, lo único que haría la federación nacional es publicar la convocatoria y garantizar la sala de juego y los premios. En caso de que así lo haya acordado, también los pasajes, hospedajes y alimentación de los participantes. Pero quien pueda, va y se inscribe, venga de Baja California Sur o de Quintana Roo. Las federaciones estatales no mueven ni un dedo en todo este proceso. Nótese que ni siquiera fue necesario mencionarlas para describir el proceso.

En un torneo cerrado es en cambio "antidemocrático", pues se fundamenta en un criterio selectivo, aunque sea por el simple hecho de que la cifra de participantes debe ser manejable con el formato elegido. En tiempos de la URSS llegaron a ser 21 jugadores. Nada más. Supongamos que tienen su lugar garantizado el campeón nacional del año pasado, el campeón nacional juvenil y el rating internacional más alto (aquí se puede discutir si en la lista más reciente o sin en el promedio de las dos pultimas, etcétera). Si se organiza un torneo cerrado a 15 rondas, se requiere de 16 jugadores en total. Ya van tres, faltan 13. Hay, según veo en los textos de Marcos Iván, 35 federaciones afiliadas a la Fenamac. Incluso si calificara un jugador de cada una, es una cifra demasiado alta. para disminuir la cifra se requiere otro filtro. O dicho de otra manera, subir los estándares de calidad: que se eliminen entre sí en torneos. Aquí tenemos algo así como torneos interzonales, a los que calificarían los primeros lugares de cada federación. Lo ideal sería que cada federación estatal organizara su propio campeonato, con torneos selectivos, como etapa previa para el campeonato nacional. Creo que eso revitalizaría la vida ajedrecística en todo el país. Cada jugador, sin importar dónde viva, tendría por lo menos uno o dos torneos al año en su propia entidad federativa.

Este es sólo un ejemplo. Otro rubro de análisis es el ajedrez femenil: ¿se juega el campeonato nacional femenil como un suizo paralelo a suizo varonil? ¿O, como en Estados Unidos, juegan junto con los hombres y la que más puntos logra es la campeona nacional? ¿Es un cerrado femenil? ¿Se organizan torneos femeniles, de hecho?

Finalmente, ¿Quieren los ajedrecistas ser profesionales, sabiendo lo que esto implica? Narro un caso que conozco de primera mano. Marcos Kiesekamp, jugador alemán de origen boliviano, dominaba su categoría infantil en Bolivia junto con el ahora gran maestro Osvaldo Zambrana. Luego, ya en Alemania, era uno de los principales rivales del actual gran maestro Jan Gustafsson en la categoría infantil respectiva. Pero Gustafsson se dedicó al ajedrez y Kiesekamp decidió estudiar una carrera muy absorbente: Bioquímica. De hecho, se doctoró. Jugaba uno o dos torneos al año y los fines de semana entrenaba niños de cuatro, cinco, seis años. Ahora Gustafsson se dedica al póquer porque no puede vivir del ajedrez. Kiesekamp, en cambio, con un buen trabajo, está volviendo poco a poco al ajedrez, y juega porque disfruta hacerlo, no porque de ello dependa si puede pagar la renta de su departamento o no. Otro ejemlo: Los deportistas alemanes ganan cada vez menos medallas en las olimpiadas (algo que a veces tematiza con un dejo adolorido la prensa deportiva por acá). ¿La razón? Muchos de ellos se dedican al deporte cuando son estudiantes. Luego, a su profesión. Tienen miedo a quedar desamparados si no estudian una carrera que les de bases profesionales sólidas. Quién puede criticarlos por ello. ¿Queremos ajedrecistas de élite, o simplemente que la gente juegue más ajedrez y que lo disfrute? Según los objetivos serán las conclusiones del análisis. Si nos comparamos en el campo de grandes maestros, queremos ajedrecistas de punta. Si nos fijamos en el incremento de jugadores registrados y en que la proporción de ajedrecistas activos-inactivos pasó de uno a uno (50.1 a 49.9 por ciento respectivamente) en 2004 a ser de 5 a 2 (71.5 y 28.5 por ciento), podríamos concluir que vamos en la dirección correcta: más gente juega ajedrez y casi nadie pasa a la lista de inactivos.

En fin, es un tema amplísimo que da para mucho.

jueves, 7 de febrero de 2008

Niebla

Hace un par de meses tomé estas fotos desde la ventana de la casa. Me gusta mucho cuando amanece con niebla, cuando la perspectiva se pierde y todo se vuelve desconocido. Cuando no sabes lo que te espera a la vuelta de la esquina, usualmente familiar hasta la banalidad.

Los días soleados tienen, por supuesto, su encanto; pero es demasiado obvio. El sol brilla, el cielo es azul. Muy lindo, sí. Pero la niebla...
















sábado, 19 de enero de 2008

Bobby Fischer y algunos mitos

Tal vez muchos crean que no sea el momento adecuado, pero quiero tocar algunos mitos acerca de Robert James Fischer como ajedrecista, particularmente los referidos a cómo el, solo y sin ayuda, habría doblegado a toda la maquinaria soviética de ajedrez.

En realidad, Fischer contó con bastante apoyo para crecer como ajedrecista: la Pepsi Cola le organizó un match contra el filipino Cardoso en 1957 (Quinto lugar en el campeonato mundial juvenil de ese mismo año, ganado por Lombardy, y el mismo que derrotó sorpresivamente en el interzonal de Portoroz del año siguiente a Bronstein y lo eliminó del torneo de Candidatos de Curazao 1959). También le organizaron otro match, contra un excampeón mundial, Max Euwe, y finalmente viajó a Moscú con todos los gastos pagados para jugar contra durísimos maestros soviéticos. No niego que haya trabajado solo más que otros campeones mundiales de la época de posguerra, pero habría que preguntarse qué jugador mexicano puede presumir de semejante apoyo: dos matches (uno a dos partidas contra un excampeón mundial) y un viaje a Moscú, que en aquella época era el centro del ajedrez mundial, con todo pagado, únicamente para jugar ajedrez.

También hay que mencionar cómo la federación estadunidense de ajedrez sobornó a Benko en 1970 para que le cediera a Fischer su lugar en el interzonal de Palma de Mallorca de ese año. Fischer ni siquiera había jugado el último campeonato estadunidense (que tenía status de torneo zonal), por lo que, en realidad, si Benko no podía jugar el interzonal el boleto debió haber ido al siguiente clasificado.

Finalmente, Euwe, entonces presidente de la FIDE, pasó un par de veces sobre el reglamento oficial para salvar el match de Reykjavik entre Spasski y Fischer. Y como la cereza del pastel, el banquero británico Jim Slater dobló el premio, para estimular a Fischer a por fin sentarse a jugar. Nada más ni nada menos.

Esto en lo que a Fischer respecta. En cuanto Spasski, la contraparte de la falsa oposición "héroe solitario contra representante de la maquinaria soviética", también encotramos más de un mito. Spasski nunca fue en realidad un favorito del sistema, como Botvinnik, ni un convencido del mismo, como Geller. Tenía rasgos de disidente, que se manifestaban en la gran cantidad de chistes y sátiras sobre Lenin, Stalin y la Revolución de Octubre que sabe y contaba frecuentemente cuando hacerlo era, digámoslo así, mal visto por las autoridades. También es un gran imitador, y gustaba de parodiar a Stalin, Jruschov, Brézhnev y otros miembros importantes del partido comunista soviético. No tenía buenas relaciones con el mismo Geller, a quien sin embargo le enjaretaron porque éste último tenía un puntaje favorable contra Fischer. El gran defecto de Geller como segundo era que, siendo un jugador fortísimo y un gran analista, tenía ambiciones al título mundial, además de terco. Analizaba no para ayudar a su protegido, sino para demostrar que él, Geller, tenía razón. Muchas veces estudiaba lo que era de su interés e intentaba que su pupilo lo jugara, en lugar de analizar las líneas preferidas por su patrón.

Hay que mencionar, además, que Spasski es un perezoso confeso y simplemente no se preparó para jugar contra Fischer, hacia quien experimentaba simpatía personal. Kárpov recuerda cómo fue enviado por la federación soviética, junto con Korchnoi, a visitar la concentración de Spasski semanas antes del match de Reykjavik, pues corrían rumores de que no todo marchaba según lo planeado. Fueron enviados ellos dos por ser la joven esperanza del ajedrez soviético uno y un durísimo rival para Fischer el otro (Korchnoi y Fischer quedaron igualados en sus enfrentamientos). Lo que encontraron, cuenta Kárpov, fue música, vodka y barajas. Creo recordar, aunque no estoy seguro, de que también enumera "mujeres" en esta lista. En fin, Kárpov por fin convence a Spasski de jugar una partida de entrenamiento. Fue una española cerrada, variante Breyer (no recuerdo quién llevaba blancas y no encuentro el artículo en el que se describen los sucesos). Esto es más o menos lo que recuerda Kárpov: "llegué a una posición absolutamente ganada, por lo que me relajé y cometí un error increíble que me costó la partida. Spasski inmadiatamente afirmó 'ven, no hay problema; estoy en forma, así que ya déjenme en paz'. Después de eso fue imposible volverlo a obligar a entrenar en serio". En pocas palabras: si Spasski no quería dejarse "ayudar" ni por Geller, ni Kárpov ni por el sistema soviético, nada pudo haberle obligado a ello.

La visión simplificada e incluso romantizada del solitario héroe que derrota las fuerzas enemigas es producto inexorable de la guerra fría. Ahora, cuando uno de los protagnistas ha muerto, el otro se encuentra retirado y el contexto mismo ha desaparecido, tal vez sea momento de lanzar una mirada fresca a esos acontecimientos.

No quiero ser malinterpetado, así que aclaro: Fischer fue, como ajedrecista, un gran jugador de ajedrez y no pretendo restar mérito a sus logros. Como persona, fue devorado por sus propios demonios y nunca pudo ni quiso buscar ni aceptar ayuda. Puede tenérsele compasión y simpatía, pero difícilmente mueve a admiración.

viernes, 18 de enero de 2008

Habría muerto Robert James Fischer

Es exactamente la una de la tarde del viernes 18 de enero. Acabo de escuchar en el radio que Fischer ha muerto. Según la nota radial, basada en información de la radio y televisión islandesas, Fischer acaba de morir. La noticia acaba de ser levantada por chessbase.

martes, 4 de diciembre de 2007

Una semana negra.

Hace poco me pasó algo que creí que no me sucedería jamás: se me fue el avión. Fue una semana negra. Había una conferencia sobre la perestroika (se llamaba perestroika revisited) para, precisamente, discutir la perestroika, sus orígenes y consecuencias a 20 años de distancia. A la conferencia iban a asistir puras vacas sagradas del campo y yo propuse un artículo que me hicieron el honor de aceptar. Tenía que escribir un artículo (eso que llaman paper) de entre 15 y 25 páginas y además prepararme para hablar unos 20 minutos, en inglés o en ruso. Hasta apuntaron mi nombre en el programa de la conferencia, que se llevaría a cabo en el Instituto Aleksanteri, de la universidad de Helsinki del 29 de noviembre al primero de diciembre. Yo, ni qué decir, contentote y emocionadote.

La conferencia iba a ser en Helsinki. Pues bien, ya casi terminaba mi artículo cuando... lo borré sin querer (obvio). Zaz. Eso fue en Berlín el sábado 25 de noviembre y ya salía de regreso a Bonn, donde tienen ustedes su humilde casa. Como el tren es bien caro, uso un servicio en el que viajas con un tipo que recorre la ruta en su coche particular y le pagas. Esos cobran entre 20 y 30 euros; el boleto de tren cuesta ahorita como 104 euros. Con la tarjeta de descuento que tengo (50%, y que cuesta 200 euros por un año) me cobrarían de cualquier manera unos 52 euros. Pues ahí voy de regreso a Bonn sentado en el coche, durante 5 horas, pensando "mi artículo, mi artículo, mi artículo..." sin poder trabajar. Esa es la ventaja del tren: hay mesitas con enchufe y, si puedes, agarras una y te pones a trabajar 5 horas.

Ni modo, pensé. Ya llegué a Bonn como a las 12 de la noche y me acosté a dormir. Al día siguiente, lunes 26, me levanto temprano a rehacer mi maldito artículo, y así me seguí hasta la madrugada. Me fui a dormir a las 3 y sólo porque se trabó mi computadora. Me levanté a las 7 de la mañana, junto con Jeanne, y seguí trabajando. No dormí esa noche y así me seguí hasta el miércoles, que es cuando salía mi vuelo a Finlandia. Sólo me levantaba para ir al baño, comer una rebanada de pan con mermelada o para servirme café, que tomé en cantidades ingentes. Por fin, ya con el artículo casi terminado, me levanté con la sana intención de hacer mi maleta, bañarme y salir al aeropuerto.

Pues hice la maleta, me bañé, todo a tiempo, me senté en la cama para ponerme los pantalones y... ¡que me quedo dormido! Me desperté de un sobresalto y volteé inmediatamente a ver el reloj: mi autobús se acababa de ir. Como no encontré teléfonos de taxi (soy un burro), me fui pedaleando a toda velocidad - que es bastante baja en realidad - en mi bicicleta a la estación de tren, y llegué casi igual que mi tren - lo vi llegar -, pero me faltaba comprar el boleto. Como siempre hay colas enormes - y de veras había una cola enorme - corrí a comprarlo en una de las máquinas, pero son lentas hasta decir basta. Funcionan con pantallas sensibles. Aprietas "Comprar boleto". Sale un relojito de arena como en las computadoras. "Elija estación de partida". Aprieto Bonn. Relojito. "Elija estación de destino". Aprieto la D de Duesseldorf. ofrece las opciones "Duesseldorf estación central", "Duesseldorf estación sur", "Duesseldorf aeropuerto". Aprieto la opción de "aeropuerto". Relojito. "¿Tiene tarjeta de descuento?" Sí. "25% ó 50%". 50%. Relojito. "Primera o segunda clase". Segunda clase. "¿Cuándo quiere viajar?: Ahora, hoy, mañana, otro día". Ahorita, chingada madre, ahorita. "¿Quiere pagar con el número de su tarjeta de tren?". No. Tanto tango y todavía ni me daba las opciones de qué tren tomar. Por supuesto que perdí mi tren. Cuando por fin tuve mi maldito boleto en la mano, tuve que buscar otro tren para ese aeropuerto. Tuve que esperar 20 minutos y además, transbordar.

Cuando por fin llegué a la estación de tren "Duesseldor aeropuerto" salté a la plataforma y corrí buscando las salas. Pues no: había que tomar una especie de monorriel que tiene cuatro estaciones nada más: Estación de tren, Estacionamientos, Salas A y B, Sala C. Ese dichoso monorriel va y viene por esas cuatro estaciones y yo creía que era un servicio del aeropuerto. Pues bueno, lo tomo y ese maldito trenecito va lentííísimo. Yo hasta como que lo empujaba echando el cuerpo hacia adelante, ja ja ja. Pues por fin llego a mi sala y salgo disparado buscando con la mirada las salidas de Air Berlin. Cuando las veo, corro hacia allá, con mi mochila brincándome en la espalda, la maleta sangoloteándose en una mano, el boleto todo doblado y sudado en la otra y con la bufanda colgada de un lado casi arrastrándola. O sea, era difícil no notarme. Una chava de la aerolínea sale de los mostradores y va hacia mi encuetro, con mirada de qué pasó. Desde 10 metros le grito: "¡Voy a Helsinki!" y ella contesta "Uy, ¡Sígame!" y ahí vamos corriendo torpemente ambos (ella por sus zapatos y yo por mi equipaje) hacia la sala de salidas, y mientras corremos me revisa el boleto, garabatea algo sobre él, grita frases cortas a colegas suyos que nos vamos encontrando en el camino.

Pero tanto brinco no sirvió de nada: "The plane is closed" nos dijeron jutnto a la puerta de abordaje. Adiós vuelo (pagado), adiós conferencia (participación confirmada, mi nombre en el programa), adiós hospedaje (reservado y medio pagado). El siguiente vuelo era en 24 horas y costaba 324 euros. Dije "no pues ahí muere" y me voy todo triste de regreso a Bonn. Para salir de las salas rumbo a la estación de tren tomé otra vez ese maldito monorriel y tómala barbón, que empiezan a revisar boletos. Si tenías un boleto de avión usado puedes viajar del aeropuerto hacia la estación de tren; si tienes uno sin usar puedes viajar desde la estación de tren hacia el aeropuerto. Pues yo no sabía, e iba rumbo a la estación de tren con un boleto de avión sin usar. Me pregunta uno de los dos inspectores "¿Su boleto?" y yo: "Acá tengo uno para Helsinki, je je". No sirvió de nada mi triste chiste: me quería cobrar 40 euros de multa el muy malvado. Como yo alegaba y alegaba que no sabía y que perdí el avión y que ya me quería ir a mi casa y ya, llegamos a la estación de tren. Total que se acerca el otro inspector y me dice "¿Tiene uno veinte?". Yo: "Claro". Y listo: pagué lo del boleto, un euro veinte centavos, y nada de 40. Pero por estar en eso ya se estaban cerrando las puertas del monorriel en la estacón de trenes. Agarré como pude mis cosas y corrí hacia la salida, tropezando con la gente y empujándola mientras murmuraba "Perdón, con permiso, perdón". Ya estaba a punto de salir cuando zaz, que se cierran las puertas. Y ahí voy de regreso rumbo a las salas, entre toda la gente que pisé y empujé, y con un boleto válido sólo para la dirección contraria. La situación era incómoda. La gente me miraba. Los inspectores, que terminaron de revisar a los demás, como que no sabían cómo tratar mi caso. A mí me daba pena preguntar, pero al fin tuve que hacerlo: "Eeeemmm... ¿necesito otro boleto ahora?", y el inspecto gandalla que empieza a decir "Eigentlich...." que es algo así como "En realidad..." y el otro lo interrumpe rápidamente y dice "No no no, claro que puede salir ahora, transbordar y regresar con ese." "¿De veras?" "De veras". Pues bueno, así lo hice pero perdí mucho tiempo y como un par de trenes. Tuve que esperar una hora al siguiente tren rumbo a Bonn, de pie en el anden, con un frío que no sabía si atribuirlo al clima, al sueño, o al hecho de que sentía que me llevaba la chingada. Llegué a la casa horas después, con mi maletita y todo. Estaba un poco triste.

viernes, 12 de octubre de 2007

El inefable Fox y su nunca suficientemente bien ponderada media naranjita

Me había prometido no meterme a este blog hasta que terminara la tesis, pero como he leído los últimos mensajes que la morsa ha acomodado en su blog, no pude resistirme. La morsa reproduce en su blog (que, por ser cosa buena, se encuentra acá en el margen derecho) algunas columnas y artículos de la prensa mexicana (el diario El Universal y el semanario Proceso, para ser específicos) que tratan de las corruptelas del expresidente Fox y de su esposa Marta Sahagún.

No sé cómo alguien puede decirse decepcionado o sorprendido por el proceder de Fox y su ahora aireado enriquecimiento inexplicable. Quien haya visto el predebate en la casa de campaña de Cuauhtémoc Cárdenas, en el que Vicente Fox se reveló como un mentiroso irredento, ya podía sospechar cómo sería su proceder como presidente. Quien haya leído cómo durante la campaña electoral de 2000 Fox se tituló en la Universidad Ibeoramericana (UIA), pasando por encima de todo reglamento universitario, ya podía imaginarse cómo sería su gobierno (dicho sea de paso, la misma UIA se encargó de pisotearse a sí misma). Finalmente, quien recuerde cómo el entonces Secretario de Hacienda, Miguel Ángel Gurría, liberó de manera anticonstitucional fondos millonarios para el "equipo de transición" del candidato electo Fox, ya podía imaginarse las ríadas de billetes que irían a parar a los bolsillos de la nueva camarilla gobernante.

Para refrescar la memoria: Fox dijo que ni él ni los integrantes de su "equipo de transición" cobraría un solo centavo; que trabajarían todos esos meses "por amor a México". Semanas después se filtró a la prensa la información de que todos los integrantes estaban cobrando el equivalente al salario completo de su futuro puesto. Dicho de otra manera: de las arcas nacionales se pagaba el salario de dos secretarios de Hacienda (el todavía en funciones, del gobierno de Zedillo, y el futuro, del gobierno de Fox), de Gobernación, de Relaciones Exteriores, de Educación Pública, etcétera. Hay que sumar también a los subsecretarios. A consejeros, asesores y demás personajes. Fueron millones de pesos, sin contabilidad alguna,que desaparecieron entonces.

Por cierto: el gobierno de Fox liberó todavía más dinero para el "equipo de transición" de Calderón. Y también sin contabilidad alguna.


En fin, el motivo de este mensaje es la siguiente columna del periodista Raymundo Riva Palacio, publicada en el diario El Universal del 17 de mayo de 2006 (http:www.eluniversal.com.mx/columnas/57630.html). Léanla. No tengo más que agregar:

Estrictamente personal
Raymundo Riva Palacio
17 de mayo de 2006


Crimen sin castigo

Un viejo caso de página roja puso a Vicente Fox en el umbral de acabar con su carrera política, pero el PRI le perdonó su error.

E l 10 de noviembre de 1990 sucedió un trágico suceso en León, Guanajuato, donde perdió la vida Desideria Pérez Pérez, de 83 años. Un auto compacto que arrancó cuando todavía tenía el semáforo en rojo, fue embestido por una camioneta pick up y terminó arrollando a la anciana que, ese sábado cerca del mediodía, hacía lo de todos los días, vender periódicos. Ahí empezaron a suceder cosas extrañas con el expediente y la integración de la investigación, que al final de cuentas hizo que el conductor del auto compacto ni siquiera fuera llamado a declarar ante el Ministerio Público. Más aún, los periódicos de la época desaparecieron de la hemeroteca local, porque había un fuerte interés de que todo fuera ocultado por el tiempo. Las influencias políticas aparecieron, pese a que nadie se imaginaba en ese momento que el homicida imprudencial se convertiría, años después, en Presidente de México.

En ese año, Vicente Fox era un diputado mediocre que aspiraba la gubernatura de Guanajuato. Esa mañana acababa de salir del Comité Directivo Estatal del PAN, y en compañía del jefe de prensa, Arsenio Bañuelos, se dirigía hacia Irapuato. Nunca llegaría porque en una esquina de León se pasó la luz roja y fue embestido por un joven que, a su vez, aceleró la marcha de su camioneta cuando se prendió el amarillo del semáforo. Fox infringió una ley de tránsito y el joven fue un imprudente. Combinación fatídica. Minutos después, un hombre muy cercano a Fox -a quien haría años más tarde secretario de Estado-, Ramón Martín Huerta, a la sazón diputado federal, informó al presidente estatal del PAN, Alfredo Ling Altamirano, del incidente. "Vicente acaba de chocar en la esquina", le dijo mientras varios panistas corrían en su ayuda.

Las autoridades abrieron el expediente 6204/90 y detuvieron al entonces joven Rigoberto Almaguer, que conducía la pick up a toda velocidad. Fox, que tenía fuero por ser diputado federal, no fue arrestado. Según la nota en la página roja de El Heraldo de León, firmada por el reportero J. de Jesús Morales, Fox acompañó a los agentes de tránsito y acordó que se presentaría a declarar posteriormente ante la representación social, por lo que se le permitió retirarse. Sin embargo, reveló en junio de 2000 la revista Expresión Autónoma, que se editaba en la ciudad de México, no cumplió con su palabra, jamás rindió declaración ministerial y siempre se desentendió de toda responsabilidad material y moral.

En su campaña presidencial, una década después, en un acto en el ITAM en la capital mexicana, un estudiante le preguntó sobre aquel accidente. Fox, según Expresión Autónoma, respondió colérico: "¡Nunca he manejado vehículos desde que estoy en la política! ¡No hay nada de eso! ¡No tengo de qué avergonzarme!". Después se refirió en forma peyorativa a los medios que se hacían eco de ello, argumentando que se trataba de una guerra sucia. "Dirán que atropellé a una viejita de 91 años -dijo en un evento de la Coparmex en Pachuca-, que soy un alto vacío... y una y mil mentiras". Pero, desafió, toda imputación tendrá que ser probada.

Aunque los periódicos de la época desaparecieron de la hemeroteca de León, copias de El Sol de León y El Heraldo de León reproducidas por la revista Expresión Autónoma demuestran el involucramiento directo del Presidente en el accidente que le costó la vida a la anciana voceadora. El Sol de León le dio su principal titular del domingo 11 de noviembre de 1990, que decía: "Accidente a Fox; murió una anciana"; mientras que El Heraldo de León, en su edición vespertina del día anterior, destacaba a ocho columnas en la parte superior de su primera plana: "Vicente Fox involucrado en un lamentable accidente vial". Adicionalmente a los textos, ambos periódicos publicaron fotografías del entonces diputado, patilludo y en pantalones de mezclilla junto a su automóvil, un Tsuru II. Tres días después de la muerte de la anciana, se giró el oficio 2512/90, mediante el cual las autoridades dejaron en libertad al joven Almaguer, a quien habían señalado como el único responsable del delito de homicidio imprudencial y daños en propiedad ajena, pero Fox, que se pasó el semáforo, quedó libre y sin haber sido fichado.

Aunque el fuero lo protegía de la detención en ese momento, no otorga inmunidad absoluta a quien lo ostenta. El procedimiento que debió haberse seguido era, siendo diputado federal, la intervención de la autoridad competente y la presentación de una denuncia ante un juez para que procediera llevar el caso a la Cámara de Diputados para un juicio de desafuero. En el caso de Fox hubo un blindaje total, que le evitó el paso de ser sujeto a un juicio de desafuero, con lo cual no sólo le dio la vuelta a la autoridad por haberse pasado el alto que costó la vida de una persona y cerca de 10 millones de pesos de la época en daños materiales, sino que le dejó limpio su expediente penal, con lo cual no tuvo problemas para competir por la gubernatura, que ganó en una segunda ocasión, y por la Presidencia, a la cual llegó en 2000. Está claro que de haberse cumplido la ley, Fox no hubiera avanzado más en su carrera política.

El caso del crimen sin castigo ya no modifica la historia política de este país, pero sirve de estudio de caso de cómo el pasado de un candidato puede ser utilizado con fines políticos para destruir a un adversario. Este tema también marca una diferencia sustantiva en la forma como se está comportando Fox durante el proceso electoral de 2006, vis a vis cómo se comportaron sus adversarios cuando era candidato en 2000. A lo largo de los meses, el electorado ha visto cómo se hundió un aspirante priísta, Arturo Montiel, y cómo se ha enlodado al candidato Roberto Madrazo, con la utilización de archivos que sólo pudieron haber salido del gobierno federal. En paralelo se ha visto la batería de spots negativos en contra de Andrés Manuel López Obrador, donde se está hurgando su biografía de confrontación para presentarlo como una amenaza a México. No hay matices, y se está trasladando en automático el pasado al presente, sin ubicar su contexto, en su tiempo y espacio.

Lo mismo pudo haber pasado con Fox en 2000, pero sus adversarios optaron por una ética política. El expediente completo del accidente en que perdió la vida la anciana, llegó al escritorio del presidente Ernesto Zedillo, con la recomendación de utilizarlo políticamente. Zedillo dijo no. Otra copia llegó a la campaña de Francisco Labastida, donde se consideró que era un golpe bajo que no estaba a la altura del momento que se vivía. Fox, que no se cansa de repetir los vicios del pasado y las virtudes de su arribo al poder, no aprendió algunas lecciones valiosas de la vida política. Hoy sigue subrayando la inmoralidad de su Presidencia en la forma como se comporta. Es una lástima que lleve esa batuta, sobre todo porque él, finalmente, es un homicida imprudencial cuyo crimen no tuvo castigo.

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