Son las 15:40 (hora local) del domingo 28 de junio. Hace unos minutos, al entrar en la página del diario británico The Independent, leí que el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, habría sido arrestado por militares, según su secretario particular, Eduardo Reina.
Busqué la nota en la portada del Universal. Nada. Luego fui a la del Reforma. Nada. Luego, a la de La Jornada. Ahí estaba la nota, bajo la rúbrica "Noticias de hoy".
Este espontáneo ejercicio comparativo dice bastante.
Addendum
Son las 15:50 del mismo día. Entré a las páginas del Excélsior y de La crónico de hoy. En ambos casos, nada. Por cierto, tampoco estaba en la página del diario británico The Guardian.
Así que ya saben.
domingo 28 de junio de 2009
martes 6 de enero de 2009
Un invierno de verdad
Desde hace como 18 días tenemos continuamente temperaturas bajo los cero grados. la única excepción fue hace como cinco, cuando durante unas cuatro horas estuvimos a como +0.6 grados y cuando se derritió un poco de nieve. Pero esa misma tarde regresó el frío y la nieve derretda se volvió una capa de hielo sobre calles y aceras.
Los días más fríos han sido los de cielo azul y sol brillante, con temperaturas de entre 5 y 7 grados bajo cero. En los nublados en cambio la temperatura sube a 2 ó 3 bajo cero. Lo único que faltaba era la nieve, porque excepto una nevada tupidísima a mediados de diciembre y que dejó una capa de nieve que se derritió en unas horas, lo único que se veía en los últimos días era tierra congelada y hierba marchita. Pero ayer, por fin, tuvimos nieve.
Hace dos años tuvimos un invierno lamentable: las únicas temperaturas bajo cero se daban de madrugada, y nunca pasaron de los dos bajo cero. Mucha lluvia, mucho lodo, nada de nieve. Un fiasco.
El año pasado hubo unos diez días de temperaturas continuas bajo cero en diciembre, pero sin un copo de nieve: sol brillante, cielo azul, tierra congelada y las hierbas mustias de siempre. Pero a partir de enero, lluvia, lodo, temperaturas diurnas de entre 2 y 5 grados. Decepcionante.
Pero ahora sí ya llevamos 24 horas de nieve, y temperaturas diurnas de 5-8 grados bajo cero. Y bastante nieve. Por fin, un invierno de verdad. Ya los extrañaba. El problema es que los automóviles compactan la nieve y en muchas calles esto conduce a la formación de una capa de hielo. Andar así en bicicleta resulta peligrosón. Casi me caigo en tres ocasiones, una de ellas en una calle por la que pasa un tranvía. Pero de todos modos, ya los extrañaba.
Una vista del Bonn invernal. Atrás de la fuente del primer plano - esa estructura circular - está un paso a desnivel bajo las vías del tren que ahora ya casi no usamos pero que antes, cuando vivíamos en el barrio de Kessenich, nos era casi cotidiano. Lo que se ve hasta el fondo es parte del palacio Poppelsdorf, cuya construcción se inició como residencia de verano del príncipe elector Jospeh Clemens de Baviera (1671-1723) y terminado por el sobrino del mismo, el también príncipe elector Clemens August I de Baviera (1700-1761) en 1740. Desde 1808 pertenece a la universidad de Bonn. Ahora aloja varios institutos de la Universidad de Bonn, entre ellos el jardín botánico. Una mina aérea le dio en la madre durante un bombardeo aliado en 1944 y fue reconstruido de manera muy sobria allá por 1954 ó 1955.
La perpsectiva del lado opuesto: un prado - bueno, en verano ahí hay pastito - con un monumento a los bonnenses (¿cuál es el gentilicio en español?) ejecutados por el régimen nazi debido a que eran opositores al mismo. A la izquierda hay toda una serie de cafés, restaurantes y heladerías que, apenas calienta el sol, plagan la anchísima acera de ese lado con mesas y sillas que de inmediato son ocupadas por hordas de bonnenses ansiosos por asolearse. La edificación del fondo es el edificio principal de la universidad de Bonn, y que antiguamente fue la residencia citadina de los príncipes electores de Colonia. Fue terminado de construir en 1577, aunque fue remodelado varias veces, la última de ellas en 1777, luego de un incendio que prácticamente lo destruyó y fue reconstruido de manera mucho más modesta. Dejó de ser residencia de príncipes luego de la invasión de las tropas napoleónicas en 1799 y aloja la universidad desde 1818. Para variar, fue hecho talco en un bombardeo aliado en 1944 y reconstruido entre 1945 y 1951. Dato curioso: resulta que la residencia citadina (lugar de chamba) y la residencia de verano (para vacacionar) de los príncipes electores estaban nada más y nada menos que a un triste kilómetro de distancia.
Por acá quedan las tres tiendas en las que usualmente compramos los víveres. Cuando le tomaba la foto a este mono de nieve, se me acercó uno de los varios alcohólicos y borrachines que se reúnen a la derecha de la fuente que aloja al monigote, y me hizo plática. El chavo, de unos 25 años, contó muy orgulloso que "lo hicimos ayer con unos amigos", aprovechando que la nieve "era muy buena", porque "era masosa, pegajosa; no de esa nieve en polvo que nomás no pega". Le comenté que lo bueno es que con el frío que hace, el mono durará varios días. Esta observación le agradó al tipo, porque con todavía mayor animación me dijo que "cuando todos los demás hombres de nieve de Bonn se hayan derretido este seguirá ahí, porque con mis cuates lo rociamos con agua que pedimos en esa panadería para que se cubriera de hielo". Me retó a acercarme al mono y golpearlo con los nudillos "y verá que suena como si fuera de madera (sic)". El tipo, botella de cerveza en mano y aliento correspondiente, dijo que lo hicieron "para que los niños lo vean y digan ¡oh, qué bonito hombre de nieve!" porque "mire: tiene hasta su nariz de zanahoria, y boca y cejas, que hicimos muy bien con corcholatas de botellas de cerveza, ¿ya vio?." Ha de ser uno de los pocos monos de nieve alcohólicos del mundo.
Los días más fríos han sido los de cielo azul y sol brillante, con temperaturas de entre 5 y 7 grados bajo cero. En los nublados en cambio la temperatura sube a 2 ó 3 bajo cero. Lo único que faltaba era la nieve, porque excepto una nevada tupidísima a mediados de diciembre y que dejó una capa de nieve que se derritió en unas horas, lo único que se veía en los últimos días era tierra congelada y hierba marchita. Pero ayer, por fin, tuvimos nieve.
Hace dos años tuvimos un invierno lamentable: las únicas temperaturas bajo cero se daban de madrugada, y nunca pasaron de los dos bajo cero. Mucha lluvia, mucho lodo, nada de nieve. Un fiasco.
El año pasado hubo unos diez días de temperaturas continuas bajo cero en diciembre, pero sin un copo de nieve: sol brillante, cielo azul, tierra congelada y las hierbas mustias de siempre. Pero a partir de enero, lluvia, lodo, temperaturas diurnas de entre 2 y 5 grados. Decepcionante.
Pero ahora sí ya llevamos 24 horas de nieve, y temperaturas diurnas de 5-8 grados bajo cero. Y bastante nieve. Por fin, un invierno de verdad. Ya los extrañaba. El problema es que los automóviles compactan la nieve y en muchas calles esto conduce a la formación de una capa de hielo. Andar así en bicicleta resulta peligrosón. Casi me caigo en tres ocasiones, una de ellas en una calle por la que pasa un tranvía. Pero de todos modos, ya los extrañaba.
lunes 8 de diciembre de 2008
Más de la olimpiada Dresde 2008. Comentarios al blog AxA, del M.I. Benjamín Góngora
Seguramente planea escribir más al respecto, pero supongo que Benjamín Góngora ya dio a conocer sufieciente información sobre su participación como seleccionado olímpico nacional en Dresde 2008 (cuatro mensajes) en el blog AxA como para darnos una impresión de cómo encaró el reto de representar al país en un evento de tal magnitud. Me concetraré en tres rubros: 1) la (auto)percepción de Benjamín como ajedrecista y su pertenencia al seleccionado olímpico nacional; consecuentemente 2) la manera en la que Benjamín parece comprender su papel dentro de la selección olímpica nacional y finalmente, 3) el tema del turismo olímpico.
Ámonos.
1) Veamos el primer post (Restrospectiva (I), 01.12.2008). Góngora escribe que la fiesta de apertura me pareció deslucida además de muy larga, sin embargo, el sentimiento de pertenencia, el orgullo de estar entre los mejores ajedrecistas del planeta -aunque muchos bellacos nos llamen turistas-, ser parte del mayor acontecimiento del ajedrez mundial, es una experiencia incomparable.
El "sentimiento de pertenencia", el "orgullo de estar entre los mejores ajedrecistas del planeta" que embarga a Benjamín, ¿significa que que él, Benjamín Góngora, está convencido de que pertenece, que está entre los mejores ajedrecistas del planeta? ¿O se referirá a la emoción de estar físicamente - estar parado en medio de, ir caminando entre- los mejores ajedrecistas del planeta? Supongo que se refiere a esta última opción. Porque el último párrafo del mismo post -Boleto de avión $1,000 USD; ver en persona a Judith Polgar, a Tatiana Kosintseva, a Artur Yusupov, a Victor Kortchnoi no tiene precio, para todo lo demás existe visa.- sólo puede ser escrito por alguien que sabe que por supuesto no es de los mejores del mundo. Estoy seguro de que Góngora está conciente de que no es muy probable que Kosintseva, Polgar, Korchnoi o Yusúpov hayan escrito en alguna parte "Boleto de avión $ 1000 USD; ver en persona a Benjamín Góngora no tiene precio, para todo lo demás existe visa".
Pero por otro lado, Benjamín parece sonar convencido de que, en efecto, su "orgullo de estar entre los mejores del mundo" es algo más que meramente un orgullo. En su cuarto post dedicado a la olimpiada (Retrospectiva (II), 03.12.2008) Benjamín describe lo que parece ser un espíritu pesimista enre los jugadores mexicanos antes del enfrentamiento con Grecia en la primera ronda: "Vamos contra Grecia, Góngora”, “tiene el 90% de probabilidad de que pierda”, “póngase sólido”, “coma pescado maestro, es lo que marcó el salto del neandertal (sic)”, “No vinimos a ganar la Olimpiada”… para a continuación demostrar que él, por el contrario, era dominado un gran optimismo (o, como se dice ahora en el insufrible lenguaje de manual de superación personal, de una mentalidad triunfadora): Me dije a mi mismo: “Mi mismo: No vine hasta Dresden para ponerme sólido, ni de vacaciones aunque pueda amedrentarme la expectativa. Vine por la medalla de oro”. Esa fue mi mentalidad todo el tiempo. Tal vez fue esta mentalidad -que, si en efecto fue así "todo el tiempo", resultó ser a prueba no sólo de comentarios derrotistas sino de la cruda realidad también- la que explica por qué Góngora muestra tal indiferencia hacia las necesidades del equipo y lo considera como simple marco para su marcha hacia la medalla de oro.
2) En efecto. Toquemos ahora el rubro del juego en equipo, la participación en una selección. En el mismo post (Restrospectiva II, 03.12.2008), que es por mucho el más rico en información y por ende el más interesante, Benjamín manifiesta su sorpresa ante la decisión de Rafael Espinosa de ceder el segundo tablero a Luis Fernando Ibarra, con los argumentos de que tiene un mejor repertorio de aperturas, tendría una mayor oportunidad de lograr una norma de GM y que además podría estar más motivado que él mismo. Góngora confiesa que está en desacuerdo, ya que en lo personal preferiría jugar en el primer tablero aunque perdiera todas la partidas -y luego me tiraran hasta con la cubeta llegando a casa-, pero claro que el hombre con experiencia es Rafael. En otras palabras, Benjamín Góngora se daría el gustazo de jugar en el primer tablero. Y al equipo que se lo coma un león ("aunque perdiera todas las partidas"). No mencionemos también que muestra poco interés por lo que puediera decirse a su regreso al país ("-y luego me tiraran hasta con la cubeta llegando a casa-")
Profundicemos este punto, que es revelador en grado sumo. Rafa Espinosa, al ceder el segundo tablero a Luis Fernando Ibarra Chami, habría demostrado a) un intento sincero por mejorar la cosecha de puntos del equipo (Ibarra Chami tendría un mejor repertorio; la motivación de Luis Fernando), b) una apreciación realista y desapasionada sobre su nivel en general o sobre su preparación concreta para esta olimpiada (el mismo argumento del repertorio), c) el apoyo a un jugador joven y prometedor dándole oportunidad de foguearse y luchar por una norma de GM (La motivación de Ibarra). Pero esta decisión de Espinosa, acepta Benjamín, "me sorprendió" aunque atempera: "... pero claro que el hombre con experiencia es Rafael". ¿Qué tanta experiencia se necesita para entender los motivos de Espinosa? El maestro internacional Rafael Emilio Espinosa Flores, nacido en 1965, jugó en Dresde 2008 su décima olimpiada, si los datos de los que dispongo son los correctos. ¿Significa esto que el maestro internacional Benjamín Góngora Montes necesita la experiencia de otras nueve olimpiadas - en el mejor de los casos, hasta la olimpiada de 2026 - para comprender el acto de Espinosa? Rafa Espinosa tiene unos 43 años; Góngora anda por los 32. ¿Entenderá o apreciará Góngora los motivos de Espinosa dentro de 11 años? ¿O Góngora no hubiera actuado así en su lugar, porque cree que tiene mejor repertorio de aperturas que Ibarra Chami y que és el y no Luis Fernando, jugador nacido en 1989 (12 años más joven que Benjamín), quien merece las oportunidades de lograr normas de gran maestro?
Más sobre el espíritu de equipo de Góngora. Me permitiré una cita in extenso, de los últimos párrafos del mismo post:
Son las 10 de la mañana del 17 de Noviembre. Gilberto me dice que no voy a jugar. Desayuno. Me preparo para ir a la ronda. Encuentro al Ing. Ferríz (sic) en la parada del tram.
-Ingeniero, sigo esperando que me diga contra quien juego.
-No va a jugar Góngora.
Es el primer descanso del equipo, ¿cuál es la estrategia? No hay una respuesta clara, vamos contra un equipo débil en teoría –Korea (sic) del Sur-.
Los peores resultados hasta el momento son el de Rafael y el mío 1.5 de 4, pero si jugamos los dos tenemos la oportunidad de ganar e ir al descanso por lo menos con el 50% de los puntos todos los integrantes del equipo. Todos felices y contentos.
Esto si me afligió mucho porque no entendí y sigo sin hacerlo ¿Cuál fue la estrategia de competencia del equipo? No me quejo por no haber jugado, acato la decisión tomada, me quejo de que no haya una justificación clara y objetiva. Esto fue algo que discutí con Raúl, con el Ing. Ferríz (sic) y con Jesús Casillas (candidato a ser capitán del equipo varonil), meses antes de salir hacia Dresden. Soy de la opinión de que el puesto de Capitán debe concursarse con fundamento en un proyecto de trabajo, previo, durante y posterior a la competencia.
Cuando Raúl me instó a definir a quién prefería de capitán, me incliné por el Ing. Ferríz (sic), es una persona a la que aprecio mucho y le admiro por su gran trayectoria dentro y fuera del ámbito ajedrecístico, pero su actuación como capitán del equipo me dejó muy mal sabor de boca.
A ver a ver. Góngora confía en jugar contra Corea del Sur. De ser así y entre otras cosas, él y Espinosa (hasta ese momento los dos peores resultados: 1.5 de 4 posibles) podrían ganar y alcanzar, en el peor de los casos, al resto de los integrantes del equipo con el 50% de los puntos, y "todos felices y contentos".
Escribí "y entre otras cosas" al inicio de la frase anterior porque tal vez Góngora tenga otras razones, aparte de que él en lo personal se vaya al día de descanso con la mitad de los puntos, por las que él debió haber jugado contra Corea del Sur. Pero no las menciona. Benjamín nos dice que la noticia de que no jugaba lo afligió, que no entendió entonces y sigue sin entender (por lo menos hasta el 3 de diciembre) la decisión del ingeniero Alfonso Ferriz Carrasquedo, capitán del equipo, de no alinearlo. Especifica que no se queja por no haber jugado, sino porque no hubo "justificación clara y objetiva" ("¿Cuál fue la estrategia de juego del equipo?" se pregunta Benjamín). Y se lanza a una explicación sobre porqué la actuación del inge Ferriz como capitán del equipo "me dejó un muy mal sabor de boca". Primero declara que "soy de la opinión de que el puesto de Capitán debe concursarse con fundamento en un proyecto de trabajo, previo, durante y posterior a la competencia." Inmediatamente después anota: "Cuando Raúl me instó a definir a quién prefería de capitán, me incliné por el Ing. Ferríz." Entonces, ¿Góngora fue coherente con sus propios principios y convicciones ("soy de la opinión...") y por eso prefirió al inge? ¿O acaso votó por el ingeniero Ferriz simplemente porque "es una persona a la que aprecio mucho y le admiro por su gran trayectoria dentro y fuera del ámbito ajedrecístico", sin preocuparse si tenía un proyecto de trabajo o no? Si Góngora fue consecuente con sus convicciones, entonces votó por el inge por su "proyecto de trabajo previo, durante y posterior a la competencia". Puesto que el ingeniero Ferriz Carrasquedo ya ha sido capitán olímpico en por lo menos otras dos olimpiadas (Calviá 2004, Turín 2006), Góngora, si así lo quiso, tuvo oportunidad de formarse una opinión sobre tal proyecto. Por el contrario, si Góngora prefirió al inge simplemente porque lo admira y aprecia, sin importarle si tiene el proyecto de trabajo famoso, entonces a) no es coherente con los principios que dice profesar y b) pues él solito se lo buscó.
Bromas aparte. Ya estamos enterados de que Góngora fue a Dresde a ganar la medalla de oro. ¿Será por eso que se imagina que "la estrategia de juego de equipo" que ni encontró entonces ni encuentra ahora tendría que contemplar forzosamente su participación en todos los matches de la selección? ¿Se hubiera preguntado "cuál fue la estrategia de juego de equipo" si el ingeniero Ferriz lo hubiera alineado contra Corea del Sur? No me gusta repetirlo (ya lo he escrito en este blog), pero Góngora fue el integrante de la selección mexicana que más partidas perdió, menos partidas ganó, menos puntos aportó, peor rating performance tuvo y consecuentemente el que más rating perdió. Cierto es que cuando se enteró de que no jugaba esto todavía no podía saberse, y por eso comprendo que escriba "no lo entendí". Pero ahora, cuando ya sabemos lo que pasó, no encuentro justificable que agregue "...y sigo sin entenderlo". Tal vez en inge, con su experiencia, lo vio venir. Y entonces el inge no requería de una "justificación" para no alinearlo. Al contrario, "justificación" es lo que requeriría ahora el inge si hubiera alineado a Góngora en más partidas.
3) Volvamos al penúltimo párrafo del post Retrospectiva (I). Escribe -aunque algunos bellacos nos llamen turistas- sólo para ilustrar su post con... una foto típica de turistas: un close up suyo con una calle nevada en segundo plano. Como creo que fui de aquellos bellacos, en cuanto vi su post me sentí aliviado. Pero me sentí totalmente reivindicado cuando vi el segundo y el cuarto posts dedicados a la olimpiada (Mi top 5 (02.12.2008) y El día libre (04.12.2008), respectivamente). Mujeres que le gustan y sus experiencias de turista en Praga, vaya vaya. El ya citado último párrafo (el de los precios) describe lo que vio con admiración ("no tiene precio"), mas no lo que hizo activamente, que sería batirse (¡y prepararse!) por la selección nacional. Esta frase ahonda la sensación de que su actitud y arrobamiento ante lo vivido, visto -y fotografiado- fue, precisamente, la de un turista.
Al inico del post El día libre, Góngora muestra su desacuerdo con la actitud de turista: Ante el rumor de que los GM clasificados al equipo olímpico no asistirían, alguien me dijo: -Ya estuve averiguando a donde puedo ir en los días libres si me tocara ir a la olimpiada-. Tras tres párrafos (que tampoco tienen desperdicio), expresa su incomprensión ante tal actitud: En el avión de ida a Dresden, un comentario recurrente era “el día libre vamos a ir a…” ¿cómo es posible pensar en eso cuando ni hemos llegado y se tienen cinco días consecutivos de competencia por delante?
Benjamín desaprueba, y con razón, "pensar en eso" cuando todavía ni se había llegado a Dresde y cuando por delante se tenían cinco rondas. Pero parece que "pensar en eso" luego de jugar cuatro partidas no le parece nada mal. Todo un post tenemos de su visita a Praga, que implicó un viaje en tren de cinco horas más o menos, más una estancia de otras cinco horas. Si salió de Dresde a las 11:10 am, según escribe, habrá regresado al hotel pasadas las 21:00 horas. No jugó al día siguiente, es cierto, pero ¿y si hubiera sido necesario? ¿si alguien hubiera amanecido con problemas estomacales, de presión, dolores de cabeza?
veamos qué escribe el inge Ferriz en su informe sobre la olimpiada de Turín 2006. Primero, durante el día de descanso:
Hoy fue día de descanso y espero que los que se nos fueron a Florencia no regresen demasiado cansados, pues el viaje de ida y vuelta es de mas de 8 horas. No quiero hacer más comentarios porque no puedo exigirles un profesionalismo como yo lo entiendo. Pero los Top Masters vienen a jugar y los descansos los aprovechan para descansar, por que crean que a estas alturas (No hemos llegado ni a la mitad de los juegos), estamos todos rendidos.
Y tras la ronda siguiente:
Paso (sic) lo que predecimos. 3.5 a 0.5 y sólo ganó la que no fue a Florencia. Juan Carlos González perdió un final que tal vez pudo haber ganado. eso es muy raro porque siento que el fuerte de Juan Carlos es precisamente el final. El GM Victor Bologan le ganó e igual le hicieron a Espinosa el GM Svetushin (sic) y a Willy el GM Sanduleac. Pepe González le ofreció tablas al GM Svetushin y se las aceptaron. Terrible.
A las muchachas también les va mal. Perdieron Yadira y Paulina y gano (sic) un final muy bien jugado Nelly.
Quiero subrayar estas frases del inge: "No quiero hacer más comentarios porque no puedo exigirles un profesionalismo como yo lo entiendo. Pero los Top Masters vienen a jugar y los descansos los aprovechan para descansar". Más claro ni el agua. Ah, pero Góngora iba por la medalla de oro. Y ahora veamos los tres párrafos que Góngora insertó entre sus descalificaciones a la actitud de turista:
En Aguascalientes se acaba de realizar el selectivo estatal para Olimpiada Nacional y clasificaron algunas jovencitas que no tienen ninguna experiencia en competencias, clasificaron porque no hubo más competencia. Ante el exhorto de la asociación estatal para que se preparen, o no asistirán al torneo regional, la respuesta fue: ellas ya se ganaron el viaje.
Cuando quedé en quinto lugar del Campeonato Nacional Absoluto 2008 supe que me ganaba $6,000.00 pesos, pero no un viaje, sino un derecho, un compromiso para competir por mi país y me preparé en consecuencia -aunque no fue suficiente-. Desafortunadamente, tenemos la cultura de que “ganamos el viaje”, de que el esfuerzo termina cuando se gana el nacional. Una representación nacional no es un premio, es la culminación del trabajo y el éxito deportivo de un atleta, un compromiso que obliga a quien lo adquiere a esforzarse al límite de sus posibilidades.
Lo hice y estoy orgulloso de mi mismo, aunque inconforme con el resultado de la competencia, lo que me motiva a esforzarme aun más, porque –saben- me he propuesto jugar la próxima olimpiada en Khanty-Mansiysk, Rusia 2010.
Benjamín, en su primer post dedicado a Dresde, Retrospectiva (I), escribe que antes de partir, el presidente de la federación pagó a cada integrante de la selección sus viáticos. Según nos confía Góngora, recibió doce mil pesos. En los tres párrafos arriba citados, escribe que su premio en el nacional absoluto consistió en seis mil pesos. Bien, entonces los doce mil pesos recibidos en el aeropuerto fueron en efecto viáticos por representar a México en la olimpiada y no algún premio atrasado. Entonces, si cobraron por representar a México, supongo que el inge Ferriz sí podía exigir a los seleccionados cierto profesionalismo. Otra cosa es que inge, por supuesto, no puede amarrar ni encerrar bajo llave en sus habitaciones a los seleccionados que ignoran sus exigencias, ya sean estas explícitas o implícitas. Góngora, si se informó sobre los candidatos a capitanear la selección, se habrá enterado de lo que el inge opina sobre semejantes escapadas turísticas, y sin embargo votó por el inge para capitán de la selección (punto que ya vimos). Y luego nos dice que está orgulloso de sí mismo. Creo que más orgulloso podría estar de sí mismo si se hubiera quedado en Dresde a prepararse y a descansar, porque en las siguientes cuatro rondas juntó 1 de 4, y eso que le ganó a un tipo de 2054, rating de primera fuerza.
El problema no es, hasta donde alcanzo a ver (sé que no estoy en el ajo y por eso tal vez Góngora sepa cosas que ignoro. Por otro lado, si ya nos anda con el chisme de que según él no hubo estrategia de juego para el equipo pues que nos suelte el chisme completito) el inge Ferriz, sino los jugadores que se dan golpes de pecho afirmando que van por la medalla de oro, que deploran la cultura de "'ganamos el viaje'" (aunque sean preclaros exponentes de la misma), que afirman que "una representación nacional no es un premio, es la culminación del trabajo y el éxito deportivo de un atleta, un compromiso que obliga a quien lo adquiere a esforzarse al límite de sus posibilidades" y a la primera se van de turistas a Praga. (por supuesto, no "pensó en eso" con anticipación; tal vez se le ocurrió esa misma mañana al darse cuenta de que, tras "esforzarse al límite de sus posiblidades" ante el tablero, le sobraban posiblidades que forzar yéndose a Chequia).
Una última pincelada al rubro sobre el turismo olímpico: caminé unas cinco horas desde el museo hasta el castillo, una breve estancia pero muy significativa. Cuando finalmente tome vacaciones y vaya a conocer Europa, volveré a Praga a disfrutar cada uno de sus incontables rincones, escribe Benjamín al final de su post El día libre. ¿Habrá tomado el día libre para buscar dónde pasará sus futuras vacaciones europeas? Que Marcel Sisniega entonces se ponga en contacto con él, porque parece que Benjamín posee aptitudes insospechadas para el scouting. Ya podemos desde ahora recrearnos con las arrebatadoras locaciones que veremos -ojalá pronto- en la próxima película de Sisniega.
En fin...
Ámonos.
1) Veamos el primer post (Restrospectiva (I), 01.12.2008). Góngora escribe que la fiesta de apertura me pareció deslucida además de muy larga, sin embargo, el sentimiento de pertenencia, el orgullo de estar entre los mejores ajedrecistas del planeta -aunque muchos bellacos nos llamen turistas-, ser parte del mayor acontecimiento del ajedrez mundial, es una experiencia incomparable.
El "sentimiento de pertenencia", el "orgullo de estar entre los mejores ajedrecistas del planeta" que embarga a Benjamín, ¿significa que que él, Benjamín Góngora, está convencido de que pertenece, que está entre los mejores ajedrecistas del planeta? ¿O se referirá a la emoción de estar físicamente - estar parado en medio de, ir caminando entre- los mejores ajedrecistas del planeta? Supongo que se refiere a esta última opción. Porque el último párrafo del mismo post -Boleto de avión $1,000 USD; ver en persona a Judith Polgar, a Tatiana Kosintseva, a Artur Yusupov, a Victor Kortchnoi no tiene precio, para todo lo demás existe visa.- sólo puede ser escrito por alguien que sabe que por supuesto no es de los mejores del mundo. Estoy seguro de que Góngora está conciente de que no es muy probable que Kosintseva, Polgar, Korchnoi o Yusúpov hayan escrito en alguna parte "Boleto de avión $ 1000 USD; ver en persona a Benjamín Góngora no tiene precio, para todo lo demás existe visa".
Pero por otro lado, Benjamín parece sonar convencido de que, en efecto, su "orgullo de estar entre los mejores del mundo" es algo más que meramente un orgullo. En su cuarto post dedicado a la olimpiada (Retrospectiva (II), 03.12.2008) Benjamín describe lo que parece ser un espíritu pesimista enre los jugadores mexicanos antes del enfrentamiento con Grecia en la primera ronda: "Vamos contra Grecia, Góngora”, “tiene el 90% de probabilidad de que pierda”, “póngase sólido”, “coma pescado maestro, es lo que marcó el salto del neandertal (sic)”, “No vinimos a ganar la Olimpiada”… para a continuación demostrar que él, por el contrario, era dominado un gran optimismo (o, como se dice ahora en el insufrible lenguaje de manual de superación personal, de una mentalidad triunfadora): Me dije a mi mismo: “Mi mismo: No vine hasta Dresden para ponerme sólido, ni de vacaciones aunque pueda amedrentarme la expectativa. Vine por la medalla de oro”. Esa fue mi mentalidad todo el tiempo. Tal vez fue esta mentalidad -que, si en efecto fue así "todo el tiempo", resultó ser a prueba no sólo de comentarios derrotistas sino de la cruda realidad también- la que explica por qué Góngora muestra tal indiferencia hacia las necesidades del equipo y lo considera como simple marco para su marcha hacia la medalla de oro.
2) En efecto. Toquemos ahora el rubro del juego en equipo, la participación en una selección. En el mismo post (Restrospectiva II, 03.12.2008), que es por mucho el más rico en información y por ende el más interesante, Benjamín manifiesta su sorpresa ante la decisión de Rafael Espinosa de ceder el segundo tablero a Luis Fernando Ibarra, con los argumentos de que tiene un mejor repertorio de aperturas, tendría una mayor oportunidad de lograr una norma de GM y que además podría estar más motivado que él mismo. Góngora confiesa que está en desacuerdo, ya que en lo personal preferiría jugar en el primer tablero aunque perdiera todas la partidas -y luego me tiraran hasta con la cubeta llegando a casa-, pero claro que el hombre con experiencia es Rafael. En otras palabras, Benjamín Góngora se daría el gustazo de jugar en el primer tablero. Y al equipo que se lo coma un león ("aunque perdiera todas las partidas"). No mencionemos también que muestra poco interés por lo que puediera decirse a su regreso al país ("-y luego me tiraran hasta con la cubeta llegando a casa-")
Profundicemos este punto, que es revelador en grado sumo. Rafa Espinosa, al ceder el segundo tablero a Luis Fernando Ibarra Chami, habría demostrado a) un intento sincero por mejorar la cosecha de puntos del equipo (Ibarra Chami tendría un mejor repertorio; la motivación de Luis Fernando), b) una apreciación realista y desapasionada sobre su nivel en general o sobre su preparación concreta para esta olimpiada (el mismo argumento del repertorio), c) el apoyo a un jugador joven y prometedor dándole oportunidad de foguearse y luchar por una norma de GM (La motivación de Ibarra). Pero esta decisión de Espinosa, acepta Benjamín, "me sorprendió" aunque atempera: "... pero claro que el hombre con experiencia es Rafael". ¿Qué tanta experiencia se necesita para entender los motivos de Espinosa? El maestro internacional Rafael Emilio Espinosa Flores, nacido en 1965, jugó en Dresde 2008 su décima olimpiada, si los datos de los que dispongo son los correctos. ¿Significa esto que el maestro internacional Benjamín Góngora Montes necesita la experiencia de otras nueve olimpiadas - en el mejor de los casos, hasta la olimpiada de 2026 - para comprender el acto de Espinosa? Rafa Espinosa tiene unos 43 años; Góngora anda por los 32. ¿Entenderá o apreciará Góngora los motivos de Espinosa dentro de 11 años? ¿O Góngora no hubiera actuado así en su lugar, porque cree que tiene mejor repertorio de aperturas que Ibarra Chami y que és el y no Luis Fernando, jugador nacido en 1989 (12 años más joven que Benjamín), quien merece las oportunidades de lograr normas de gran maestro?
Más sobre el espíritu de equipo de Góngora. Me permitiré una cita in extenso, de los últimos párrafos del mismo post:
Son las 10 de la mañana del 17 de Noviembre. Gilberto me dice que no voy a jugar. Desayuno. Me preparo para ir a la ronda. Encuentro al Ing. Ferríz (sic) en la parada del tram.
-Ingeniero, sigo esperando que me diga contra quien juego.
-No va a jugar Góngora.
Es el primer descanso del equipo, ¿cuál es la estrategia? No hay una respuesta clara, vamos contra un equipo débil en teoría –Korea (sic) del Sur-.
Los peores resultados hasta el momento son el de Rafael y el mío 1.5 de 4, pero si jugamos los dos tenemos la oportunidad de ganar e ir al descanso por lo menos con el 50% de los puntos todos los integrantes del equipo. Todos felices y contentos.
Esto si me afligió mucho porque no entendí y sigo sin hacerlo ¿Cuál fue la estrategia de competencia del equipo? No me quejo por no haber jugado, acato la decisión tomada, me quejo de que no haya una justificación clara y objetiva. Esto fue algo que discutí con Raúl, con el Ing. Ferríz (sic) y con Jesús Casillas (candidato a ser capitán del equipo varonil), meses antes de salir hacia Dresden. Soy de la opinión de que el puesto de Capitán debe concursarse con fundamento en un proyecto de trabajo, previo, durante y posterior a la competencia.
Cuando Raúl me instó a definir a quién prefería de capitán, me incliné por el Ing. Ferríz (sic), es una persona a la que aprecio mucho y le admiro por su gran trayectoria dentro y fuera del ámbito ajedrecístico, pero su actuación como capitán del equipo me dejó muy mal sabor de boca.
A ver a ver. Góngora confía en jugar contra Corea del Sur. De ser así y entre otras cosas, él y Espinosa (hasta ese momento los dos peores resultados: 1.5 de 4 posibles) podrían ganar y alcanzar, en el peor de los casos, al resto de los integrantes del equipo con el 50% de los puntos, y "todos felices y contentos".
Escribí "y entre otras cosas" al inicio de la frase anterior porque tal vez Góngora tenga otras razones, aparte de que él en lo personal se vaya al día de descanso con la mitad de los puntos, por las que él debió haber jugado contra Corea del Sur. Pero no las menciona. Benjamín nos dice que la noticia de que no jugaba lo afligió, que no entendió entonces y sigue sin entender (por lo menos hasta el 3 de diciembre) la decisión del ingeniero Alfonso Ferriz Carrasquedo, capitán del equipo, de no alinearlo. Especifica que no se queja por no haber jugado, sino porque no hubo "justificación clara y objetiva" ("¿Cuál fue la estrategia de juego del equipo?" se pregunta Benjamín). Y se lanza a una explicación sobre porqué la actuación del inge Ferriz como capitán del equipo "me dejó un muy mal sabor de boca". Primero declara que "soy de la opinión de que el puesto de Capitán debe concursarse con fundamento en un proyecto de trabajo, previo, durante y posterior a la competencia." Inmediatamente después anota: "Cuando Raúl me instó a definir a quién prefería de capitán, me incliné por el Ing. Ferríz." Entonces, ¿Góngora fue coherente con sus propios principios y convicciones ("soy de la opinión...") y por eso prefirió al inge? ¿O acaso votó por el ingeniero Ferriz simplemente porque "es una persona a la que aprecio mucho y le admiro por su gran trayectoria dentro y fuera del ámbito ajedrecístico", sin preocuparse si tenía un proyecto de trabajo o no? Si Góngora fue consecuente con sus convicciones, entonces votó por el inge por su "proyecto de trabajo previo, durante y posterior a la competencia". Puesto que el ingeniero Ferriz Carrasquedo ya ha sido capitán olímpico en por lo menos otras dos olimpiadas (Calviá 2004, Turín 2006), Góngora, si así lo quiso, tuvo oportunidad de formarse una opinión sobre tal proyecto. Por el contrario, si Góngora prefirió al inge simplemente porque lo admira y aprecia, sin importarle si tiene el proyecto de trabajo famoso, entonces a) no es coherente con los principios que dice profesar y b) pues él solito se lo buscó.
Bromas aparte. Ya estamos enterados de que Góngora fue a Dresde a ganar la medalla de oro. ¿Será por eso que se imagina que "la estrategia de juego de equipo" que ni encontró entonces ni encuentra ahora tendría que contemplar forzosamente su participación en todos los matches de la selección? ¿Se hubiera preguntado "cuál fue la estrategia de juego de equipo" si el ingeniero Ferriz lo hubiera alineado contra Corea del Sur? No me gusta repetirlo (ya lo he escrito en este blog), pero Góngora fue el integrante de la selección mexicana que más partidas perdió, menos partidas ganó, menos puntos aportó, peor rating performance tuvo y consecuentemente el que más rating perdió. Cierto es que cuando se enteró de que no jugaba esto todavía no podía saberse, y por eso comprendo que escriba "no lo entendí". Pero ahora, cuando ya sabemos lo que pasó, no encuentro justificable que agregue "...y sigo sin entenderlo". Tal vez en inge, con su experiencia, lo vio venir. Y entonces el inge no requería de una "justificación" para no alinearlo. Al contrario, "justificación" es lo que requeriría ahora el inge si hubiera alineado a Góngora en más partidas.
3) Volvamos al penúltimo párrafo del post Retrospectiva (I). Escribe -aunque algunos bellacos nos llamen turistas- sólo para ilustrar su post con... una foto típica de turistas: un close up suyo con una calle nevada en segundo plano. Como creo que fui de aquellos bellacos, en cuanto vi su post me sentí aliviado. Pero me sentí totalmente reivindicado cuando vi el segundo y el cuarto posts dedicados a la olimpiada (Mi top 5 (02.12.2008) y El día libre (04.12.2008), respectivamente). Mujeres que le gustan y sus experiencias de turista en Praga, vaya vaya. El ya citado último párrafo (el de los precios) describe lo que vio con admiración ("no tiene precio"), mas no lo que hizo activamente, que sería batirse (¡y prepararse!) por la selección nacional. Esta frase ahonda la sensación de que su actitud y arrobamiento ante lo vivido, visto -y fotografiado- fue, precisamente, la de un turista.
Al inico del post El día libre, Góngora muestra su desacuerdo con la actitud de turista: Ante el rumor de que los GM clasificados al equipo olímpico no asistirían, alguien me dijo: -Ya estuve averiguando a donde puedo ir en los días libres si me tocara ir a la olimpiada-. Tras tres párrafos (que tampoco tienen desperdicio), expresa su incomprensión ante tal actitud: En el avión de ida a Dresden, un comentario recurrente era “el día libre vamos a ir a…” ¿cómo es posible pensar en eso cuando ni hemos llegado y se tienen cinco días consecutivos de competencia por delante?
Benjamín desaprueba, y con razón, "pensar en eso" cuando todavía ni se había llegado a Dresde y cuando por delante se tenían cinco rondas. Pero parece que "pensar en eso" luego de jugar cuatro partidas no le parece nada mal. Todo un post tenemos de su visita a Praga, que implicó un viaje en tren de cinco horas más o menos, más una estancia de otras cinco horas. Si salió de Dresde a las 11:10 am, según escribe, habrá regresado al hotel pasadas las 21:00 horas. No jugó al día siguiente, es cierto, pero ¿y si hubiera sido necesario? ¿si alguien hubiera amanecido con problemas estomacales, de presión, dolores de cabeza?
veamos qué escribe el inge Ferriz en su informe sobre la olimpiada de Turín 2006. Primero, durante el día de descanso:
Hoy fue día de descanso y espero que los que se nos fueron a Florencia no regresen demasiado cansados, pues el viaje de ida y vuelta es de mas de 8 horas. No quiero hacer más comentarios porque no puedo exigirles un profesionalismo como yo lo entiendo. Pero los Top Masters vienen a jugar y los descansos los aprovechan para descansar, por que crean que a estas alturas (No hemos llegado ni a la mitad de los juegos), estamos todos rendidos.
Y tras la ronda siguiente:
Paso (sic) lo que predecimos. 3.5 a 0.5 y sólo ganó la que no fue a Florencia. Juan Carlos González perdió un final que tal vez pudo haber ganado. eso es muy raro porque siento que el fuerte de Juan Carlos es precisamente el final. El GM Victor Bologan le ganó e igual le hicieron a Espinosa el GM Svetushin (sic) y a Willy el GM Sanduleac. Pepe González le ofreció tablas al GM Svetushin y se las aceptaron. Terrible.
A las muchachas también les va mal. Perdieron Yadira y Paulina y gano (sic) un final muy bien jugado Nelly.
Quiero subrayar estas frases del inge: "No quiero hacer más comentarios porque no puedo exigirles un profesionalismo como yo lo entiendo. Pero los Top Masters vienen a jugar y los descansos los aprovechan para descansar". Más claro ni el agua. Ah, pero Góngora iba por la medalla de oro. Y ahora veamos los tres párrafos que Góngora insertó entre sus descalificaciones a la actitud de turista:
En Aguascalientes se acaba de realizar el selectivo estatal para Olimpiada Nacional y clasificaron algunas jovencitas que no tienen ninguna experiencia en competencias, clasificaron porque no hubo más competencia. Ante el exhorto de la asociación estatal para que se preparen, o no asistirán al torneo regional, la respuesta fue: ellas ya se ganaron el viaje.
Cuando quedé en quinto lugar del Campeonato Nacional Absoluto 2008 supe que me ganaba $6,000.00 pesos, pero no un viaje, sino un derecho, un compromiso para competir por mi país y me preparé en consecuencia -aunque no fue suficiente-. Desafortunadamente, tenemos la cultura de que “ganamos el viaje”, de que el esfuerzo termina cuando se gana el nacional. Una representación nacional no es un premio, es la culminación del trabajo y el éxito deportivo de un atleta, un compromiso que obliga a quien lo adquiere a esforzarse al límite de sus posibilidades.
Lo hice y estoy orgulloso de mi mismo, aunque inconforme con el resultado de la competencia, lo que me motiva a esforzarme aun más, porque –saben- me he propuesto jugar la próxima olimpiada en Khanty-Mansiysk, Rusia 2010.
Benjamín, en su primer post dedicado a Dresde, Retrospectiva (I), escribe que antes de partir, el presidente de la federación pagó a cada integrante de la selección sus viáticos. Según nos confía Góngora, recibió doce mil pesos. En los tres párrafos arriba citados, escribe que su premio en el nacional absoluto consistió en seis mil pesos. Bien, entonces los doce mil pesos recibidos en el aeropuerto fueron en efecto viáticos por representar a México en la olimpiada y no algún premio atrasado. Entonces, si cobraron por representar a México, supongo que el inge Ferriz sí podía exigir a los seleccionados cierto profesionalismo. Otra cosa es que inge, por supuesto, no puede amarrar ni encerrar bajo llave en sus habitaciones a los seleccionados que ignoran sus exigencias, ya sean estas explícitas o implícitas. Góngora, si se informó sobre los candidatos a capitanear la selección, se habrá enterado de lo que el inge opina sobre semejantes escapadas turísticas, y sin embargo votó por el inge para capitán de la selección (punto que ya vimos). Y luego nos dice que está orgulloso de sí mismo. Creo que más orgulloso podría estar de sí mismo si se hubiera quedado en Dresde a prepararse y a descansar, porque en las siguientes cuatro rondas juntó 1 de 4, y eso que le ganó a un tipo de 2054, rating de primera fuerza.
El problema no es, hasta donde alcanzo a ver (sé que no estoy en el ajo y por eso tal vez Góngora sepa cosas que ignoro. Por otro lado, si ya nos anda con el chisme de que según él no hubo estrategia de juego para el equipo pues que nos suelte el chisme completito) el inge Ferriz, sino los jugadores que se dan golpes de pecho afirmando que van por la medalla de oro, que deploran la cultura de "'ganamos el viaje'" (aunque sean preclaros exponentes de la misma), que afirman que "una representación nacional no es un premio, es la culminación del trabajo y el éxito deportivo de un atleta, un compromiso que obliga a quien lo adquiere a esforzarse al límite de sus posibilidades" y a la primera se van de turistas a Praga. (por supuesto, no "pensó en eso" con anticipación; tal vez se le ocurrió esa misma mañana al darse cuenta de que, tras "esforzarse al límite de sus posiblidades" ante el tablero, le sobraban posiblidades que forzar yéndose a Chequia).
Una última pincelada al rubro sobre el turismo olímpico: caminé unas cinco horas desde el museo hasta el castillo, una breve estancia pero muy significativa. Cuando finalmente tome vacaciones y vaya a conocer Europa, volveré a Praga a disfrutar cada uno de sus incontables rincones, escribe Benjamín al final de su post El día libre. ¿Habrá tomado el día libre para buscar dónde pasará sus futuras vacaciones europeas? Que Marcel Sisniega entonces se ponga en contacto con él, porque parece que Benjamín posee aptitudes insospechadas para el scouting. Ya podemos desde ahora recrearnos con las arrebatadoras locaciones que veremos -ojalá pronto- en la próxima película de Sisniega.
En fin...
viernes 5 de diciembre de 2008
Hacer el ridículo II
Hace unos días fuimos Jeanne y yo a recoger una bufanda de lana que dejé en una sastrería para que le arreglaran dos hoyitos provocados indudablemente por polillas. Jeanne decidió quedarse afuera del local, cuidando las bicicletas, mientras yo entraba a recoger la prenda. Entré, saludé, y dije a la sastre que se acercó a mí, mostrador de por medio, "vengo por... " y aquí confundí la palabra inglesa para bufanda (scarf) con la alemana (Schal), y dije "Schaf", que es oveja o borrego en alemán.
La señora se me quedó viendo pelando los ojos, como esperando información más exacta. Decidí ayudarla (es que la sastre tampoco es alemana. Lo sé porque habla con acento y ya la he escuchado hablar un idioma eslavo), y junté mis dedos pulgares e índices, con todos los dedos extendidos, las palmas hacia afuera y a la altura del rostro. Separé las manos de manera horizontal, como representando la forma alargada de una bufanda y deletreé lentamente y con muy cuidada dicción "o-ve-ja". Apenas terminé de decirlo, vi con el rabillo del ojo a través de la ventana moverse algo verde de acá para allá. Recordé que Jeanne traía su chamarra verde, así que a volteé a verla a través del ventanal de la sastrería y la vi muerta de la risa. Inmediatamente sentí la punzada que me indica "has hecho el ridículo de nuevo". La sastre corrigió con gran diplomacia "¡Ah, la bufanda! ya está lista" y me la entregó. Le pagué los seis euros y salí de ahí lo más pronto posible. Jeanne apenas pudo explicarme por la risa que no es que haya escuchado, sino que vi claramente por tus labios cómo decías oveja y perdóname pero no pude aguantarme, es que estuvo muy chistoso.
Ahí ya me ganó la risa a pesar de estar medio amostazado. Y nos dimos cuenta de que mucha gente por acá no tiene sentido del humor: ven a dos personas dobladas de la risa en medio de la acera y fruncen el ceño.
La señora se me quedó viendo pelando los ojos, como esperando información más exacta. Decidí ayudarla (es que la sastre tampoco es alemana. Lo sé porque habla con acento y ya la he escuchado hablar un idioma eslavo), y junté mis dedos pulgares e índices, con todos los dedos extendidos, las palmas hacia afuera y a la altura del rostro. Separé las manos de manera horizontal, como representando la forma alargada de una bufanda y deletreé lentamente y con muy cuidada dicción "o-ve-ja". Apenas terminé de decirlo, vi con el rabillo del ojo a través de la ventana moverse algo verde de acá para allá. Recordé que Jeanne traía su chamarra verde, así que a volteé a verla a través del ventanal de la sastrería y la vi muerta de la risa. Inmediatamente sentí la punzada que me indica "has hecho el ridículo de nuevo". La sastre corrigió con gran diplomacia "¡Ah, la bufanda! ya está lista" y me la entregó. Le pagué los seis euros y salí de ahí lo más pronto posible. Jeanne apenas pudo explicarme por la risa que no es que haya escuchado, sino que vi claramente por tus labios cómo decías oveja y perdóname pero no pude aguantarme, es que estuvo muy chistoso.
Ahí ya me ganó la risa a pesar de estar medio amostazado. Y nos dimos cuenta de que mucha gente por acá no tiene sentido del humor: ven a dos personas dobladas de la risa en medio de la acera y fruncen el ceño.
jueves 27 de noviembre de 2008
El papel de México en la olimpiada de ajedrez Dresde 2008. Respuesta a algunos comentarios
Antes que nada, un agradecimiento y un saludo a todos quienes se tomaron la molestia de escribir.
Ahora, a lo que truje.
Alguien cita toda la lista de rivales de cada uno de los jugadores mexicanos. Pues bien. Gilberto gana 10 puntos Elo. Espinosa pierde 1 ó 2 nada más. Además hizo 6 de 10 puntos posibles. Todos los demás no pasaron del 50% de los puntos y todos pierden Elo; unos más, otros menos; pero todos pierden.
Corolario: son los dos veteranos del equipo los que dan la cara. Los demás decepcionaron. De nueva cuenta, unos más, otros menos.
Luis Fernando Ibarra en efecto tiene futuro y ha derrotado grandes maestros. Pero en la Olimpiada no lo hizo y estuvo lejos de obtener norma alguna. No se trata de pegarle de vez en cuando a algún GM, sino de hacerlo regularmente. Hizo 5 de 10. La mitad. Medio punto menos de lo que su rating indicaba. Por eso perdió puntos rating. Sigue siendo de los mejores juveniles del país y por eso lo que le sucedió en su debut olímpico no es tan grave. Pero insisto: perdió rating.
Capó sí derrotó a un GM, pero luego perdió contra un rival muy inferior y empató contra un nicaragüense de como 2100. Al igual que Ibarra, obtuvo apenas la mitad de los puntos: 4.5 de 9 posibles. Ni en esta olimpiada ni en la anterior jugó por encima de su rating. No descoyó.
El maestro internacional Benjamín Góngora da motivos para que se discuta la política de la FIDE de "abaratar" los títulos de MI. En México se jugaron varios torneos en los que todo aquel que lograra cierto número de puntos obtenía el título de MI. Sin importar qué lugar se ocupara en la tabla final. Sin importar el rating promedio de los rivales. Sin importar si, de hecho, entre todos los rivales se encontraba aunque fuera un sólo MI.
Por eso en México tenemos dos clases de MI. Por un lado, los MI de edad media o madura, de 2350 para arriba, que hicieron las normas bajo condiciones exigentes (Espinosa, Martín del Campo, Russek -semirretirado-, Almeida, Aldama e incluso Escobedo); otros son jóvenes talentosos (como los mismos Ibarra y Capó y ojalá pronto Guillermo Domínguez).
Por otro lado, tenemos a MIs que fluctúan entre los 2300-2150 (!) y que pierden con los MIs anteriores con mucha mayor frecuencia que con la que los derrotan. Estos MIs apenas y meten las manos cuando juegan contra un GM. Llegan a ganar ante un GM de vez en cuando, pero casi de chiripa. En pocas palabras, tienen el nivel de un Maestro Fide promedio.
Otro punto que se mencionó: que los GMs mexicanos están lejos de los 2600 y que no son tan buenos. Vale: no son la élite mundial. Pero si exceptuamos a Espinosa, le sacan entre 150 y 200 puntos al resto del equipo: vean la diferencia de rating entre Gilberto y los demás integrantes del equipo.
Que si los GMs no quisieron jugar un selectivo. Juan Carlos, Gilberto y Espinosa lo jugaron (y, por cierto, estos "eternos olímpicos", como alguien los llamó, coparon los tres primeros lugares). José González vive en España y ahí trabaja de entrenador. Tendría que haberse pagado el vuelo a México, el hospedaje, alimentos, demás gastos y otro vuelo, de regreso. Insisto: es claro que no es de la élite mundial, pero es claramente de los cinco mejores ajedrecistas del país. En sepptiembre, poco después del selectivo en México, jugó un torneo round robin y quedó empatado en primer lugar contra una oposición promedio de 2535. Añadió 14 puntos Elo en su cuenta, actualmente de 2508. Pero claro, el GM José González no quiso jugar un torneo selectivo, entonces, por quién sabe qué extraña maroma lógica, no queda dentro de los mejores del país. ¿Es así en todos lados?
Veamos. el armenio Aronian vive en Alemania, no juega los campeonatos ni selectivos de su país y no por eso lo botaron del equipo. el búlgaro Topalov vive en España, hace muchos años que no juega el campeonato de su país ni selectivo alguno y lo convocaron a la olimpiada. Leko hace mucho que no juega los campeonatos de su país ni selectivo alguno y lo convocaron a la olimpiada. el indio Anand vive en España, no juega los campeonatos de su país ni las olimpiadas porque no quiere, pero hace dos años en Turín quiso jugar en la olimpiada y lo hizo, sin necesidad de jugar ningún selectivo. Ni Short, que vive en Grecia, ni Adams juegan el campeonato británico ni selectivo alguno y fueron convocados a su selección. Gelfand no juega ni el campeonato de su país ni selectivo alguno y fue a la olimpiada. El español Shirov vive en Letonia, no juega el campeonato español ni selectivo alguno y fue a la olimpiada. Y un larguísimo etcétera. Los mejores de cada país no juegan selectivos, porque ya se sabe que deben ser seleccionados.
Ah, pero en México sí. Como son grandes maestros de 2540-2550 y no de 2600, pues que queden fuera de la selección y mandamos jugadores de 2280.
Si el papel de la selección fue mala a secas, como opina alguien que mandó un comentario al post anterior o Marcos Iván Quintana en su buen blog, a pesar del buen desmpeño de Gilberto Hernández, entonces el resto del equipo contrarrestó esta buena actuación de Hernández. Es fácil darse cuenta de esto. Más fácil aún es, por eliminación, darse cuenta de dónde, en qué tableros, se anduvo fallo.
Por último: no se trata de criticar a los jugadores ni a la selección para simplemente darse el gustazo de hacerlo, porque no causa ningún placer, créanme. Placer el reproducir algunas buenas partidas de la seleción en la olimpiada de Calvia o en la de Turín. Nadie duda de que los seleccionados hicieron en Dresde lo más que pudieron una vez sentados ante el tablero. El problema es que la federación decidió dejar fuera a quienes pueden hacer más. Ahí está el quid del asunto. Y atrás de él, viene toda la discusión sobre la organización del ajedrez nacional.
Ahora, a lo que truje.
Alguien cita toda la lista de rivales de cada uno de los jugadores mexicanos. Pues bien. Gilberto gana 10 puntos Elo. Espinosa pierde 1 ó 2 nada más. Además hizo 6 de 10 puntos posibles. Todos los demás no pasaron del 50% de los puntos y todos pierden Elo; unos más, otros menos; pero todos pierden.
Corolario: son los dos veteranos del equipo los que dan la cara. Los demás decepcionaron. De nueva cuenta, unos más, otros menos.
Luis Fernando Ibarra en efecto tiene futuro y ha derrotado grandes maestros. Pero en la Olimpiada no lo hizo y estuvo lejos de obtener norma alguna. No se trata de pegarle de vez en cuando a algún GM, sino de hacerlo regularmente. Hizo 5 de 10. La mitad. Medio punto menos de lo que su rating indicaba. Por eso perdió puntos rating. Sigue siendo de los mejores juveniles del país y por eso lo que le sucedió en su debut olímpico no es tan grave. Pero insisto: perdió rating.
Capó sí derrotó a un GM, pero luego perdió contra un rival muy inferior y empató contra un nicaragüense de como 2100. Al igual que Ibarra, obtuvo apenas la mitad de los puntos: 4.5 de 9 posibles. Ni en esta olimpiada ni en la anterior jugó por encima de su rating. No descoyó.
El maestro internacional Benjamín Góngora da motivos para que se discuta la política de la FIDE de "abaratar" los títulos de MI. En México se jugaron varios torneos en los que todo aquel que lograra cierto número de puntos obtenía el título de MI. Sin importar qué lugar se ocupara en la tabla final. Sin importar el rating promedio de los rivales. Sin importar si, de hecho, entre todos los rivales se encontraba aunque fuera un sólo MI.
Por eso en México tenemos dos clases de MI. Por un lado, los MI de edad media o madura, de 2350 para arriba, que hicieron las normas bajo condiciones exigentes (Espinosa, Martín del Campo, Russek -semirretirado-, Almeida, Aldama e incluso Escobedo); otros son jóvenes talentosos (como los mismos Ibarra y Capó y ojalá pronto Guillermo Domínguez).
Por otro lado, tenemos a MIs que fluctúan entre los 2300-2150 (!) y que pierden con los MIs anteriores con mucha mayor frecuencia que con la que los derrotan. Estos MIs apenas y meten las manos cuando juegan contra un GM. Llegan a ganar ante un GM de vez en cuando, pero casi de chiripa. En pocas palabras, tienen el nivel de un Maestro Fide promedio.
Otro punto que se mencionó: que los GMs mexicanos están lejos de los 2600 y que no son tan buenos. Vale: no son la élite mundial. Pero si exceptuamos a Espinosa, le sacan entre 150 y 200 puntos al resto del equipo: vean la diferencia de rating entre Gilberto y los demás integrantes del equipo.
Que si los GMs no quisieron jugar un selectivo. Juan Carlos, Gilberto y Espinosa lo jugaron (y, por cierto, estos "eternos olímpicos", como alguien los llamó, coparon los tres primeros lugares). José González vive en España y ahí trabaja de entrenador. Tendría que haberse pagado el vuelo a México, el hospedaje, alimentos, demás gastos y otro vuelo, de regreso. Insisto: es claro que no es de la élite mundial, pero es claramente de los cinco mejores ajedrecistas del país. En sepptiembre, poco después del selectivo en México, jugó un torneo round robin y quedó empatado en primer lugar contra una oposición promedio de 2535. Añadió 14 puntos Elo en su cuenta, actualmente de 2508. Pero claro, el GM José González no quiso jugar un torneo selectivo, entonces, por quién sabe qué extraña maroma lógica, no queda dentro de los mejores del país. ¿Es así en todos lados?
Veamos. el armenio Aronian vive en Alemania, no juega los campeonatos ni selectivos de su país y no por eso lo botaron del equipo. el búlgaro Topalov vive en España, hace muchos años que no juega el campeonato de su país ni selectivo alguno y lo convocaron a la olimpiada. Leko hace mucho que no juega los campeonatos de su país ni selectivo alguno y lo convocaron a la olimpiada. el indio Anand vive en España, no juega los campeonatos de su país ni las olimpiadas porque no quiere, pero hace dos años en Turín quiso jugar en la olimpiada y lo hizo, sin necesidad de jugar ningún selectivo. Ni Short, que vive en Grecia, ni Adams juegan el campeonato británico ni selectivo alguno y fueron convocados a su selección. Gelfand no juega ni el campeonato de su país ni selectivo alguno y fue a la olimpiada. El español Shirov vive en Letonia, no juega el campeonato español ni selectivo alguno y fue a la olimpiada. Y un larguísimo etcétera. Los mejores de cada país no juegan selectivos, porque ya se sabe que deben ser seleccionados.
Ah, pero en México sí. Como son grandes maestros de 2540-2550 y no de 2600, pues que queden fuera de la selección y mandamos jugadores de 2280.
Si el papel de la selección fue mala a secas, como opina alguien que mandó un comentario al post anterior o Marcos Iván Quintana en su buen blog, a pesar del buen desmpeño de Gilberto Hernández, entonces el resto del equipo contrarrestó esta buena actuación de Hernández. Es fácil darse cuenta de esto. Más fácil aún es, por eliminación, darse cuenta de dónde, en qué tableros, se anduvo fallo.
Por último: no se trata de criticar a los jugadores ni a la selección para simplemente darse el gustazo de hacerlo, porque no causa ningún placer, créanme. Placer el reproducir algunas buenas partidas de la seleción en la olimpiada de Calvia o en la de Turín. Nadie duda de que los seleccionados hicieron en Dresde lo más que pudieron una vez sentados ante el tablero. El problema es que la federación decidió dejar fuera a quienes pueden hacer más. Ahí está el quid del asunto. Y atrás de él, viene toda la discusión sobre la organización del ajedrez nacional.
martes 25 de noviembre de 2008
México en la Olimpiada de ajedrez Dresde 2008. Consideraciones finales
México terminó la olimpiada con 11 puntos de 22 posibles. La mitad. En resultados individuales, que era como antes se llevaba el puntaje de las olimpiadas, México logró 23.5 puntos en 44 partidas disutadas; o sea, un resultado de +3. Esto es, ganó tres partidas más de las que perdió.
En la lista de sembrados, arriba de México estaban arriba los siguientes países latinoamericanos:
Cuba (16, 2626 rating promedio); Argentina (31, 2572); Perú (56, 2475, pero no jugó); Brasil (58, 2460); Colombia (59, 2459) yVenezuela (60, 2444).
Inmediatamente después de México (sembrado 63, 2423) seguía una serie de países latinoamericanos:
Paraguay (64, 2415); Ecuador (65, 2408) y Costa Rica (66, 2403)
O sea, cinco países estaban arriba de México (Cuba yArgentina despegados del resto, Brasil Colombia y Venezuela que estaban sembrados muy parejos con México), tres eran vecinos inmediatos de México en los pisos inferiores del sembrado.
Al final, arriba de México quedaron Cuba, Paraguay, Colombia, Brasil, Venezuela, Costa Rica, Argentina y Ecuador. Ocho países. Cierto es que Venezuela, Costa Rica, Argentina y Ecuador empataron en puntos -11- con México, y quedan arriba por sistemas de desempates. Pero entonces añadamos a la lista de países con 11 puntos a El Salvador.
Con esto, la selección olímpica cerró en el lugar 74, cuando era era la sembrada 63. Nominalmente, no quedó tan mal, sobre todo si consideramos que, en realidad, empató del lugar 64 al 81.
Pero si consideramos que le tocó jugar contra un equipo de turistas (Islas Vírgenes Británicas, sembrado 137, rating promedio de 1952; con segundo y tercer tablero de 1812 y 1679 respectivamente, y un quinto sin rating), con uno de improvisados (Afganistán, sembrado 123, 2095 rating promedio; con un primer tablero sin rating y un segundo tablero de 1881) y con un tercero de aficionados (Trinidad y Tobago, sembrado 111 y 2173), la calificación que debemos dar al equipo nacional baja considerablemente. Nicaragua (101, 2238) demostró tener más nivel que estos tres equipos mencionados, porque, como ya mencioné, empató en puntos con México. Y le sacó el empate a México en el enfrentamiento individual.
GM Gilberto Hernández (2549):
Hizo la diferencia en el único enfrentamiento contra un rival superior en el que se obtuvieron puntos: Brasil. Contra Argentina, otro rival al alcance, logró derrotar al primer tablero, el GM Rubén Felgáer (2591 de rating que se aventó una olimpiada infumable). Perdió una partida con algunos altibajos contra Navara y, en general, lo único rescatable del equipo. Logró 5.5 de 7 posibles (+5-1=1) contra una oposición de 2128.85 rating promedio. Si eliminamos al afgano sin rating, Gilberto logra 4.5 de 6 contra una oposición de 2483.66, lo que corresponde a un rating actuación de 2559. Gana 10 puntos elo.
MI Luis Fernando Ibarra (2389):
El campeón nacional juvenil hizo en su debut olímpico el 50 por ciento de los puntos: 5 de 10 (+5-5=0) contra una oposición de 2330.7 (2331 para redondear). Su rating atuación es, consecuentemente, igual. Pierde 4.5 puntos elo, porque se esperaba que hiciera 5.45 puntos; o sea, medio punto más de lo que logró. Sólo en la última ronda pudo derrotar a un jugador más o menos de su nivel o más fuerte. Fue letal contra los aficionados pero perdía contra los fuertes. En su partida contra el GM checo Laznicka ganó un peón y obtuvo una posición ganadora; luego se dejó igualar la posición en un final, siempre con su peón de más, no supo qué hacer y terminó perdiendo. Ibarra es, como ya mencioné, campeón nacional juvenil y por ello le dieron su plaza en el equipo. Su actuación, ligeramente decepcionante, no justificó esta política.
MI Rafael Espinosa (2412):
El veterano de las olimpiadas (jugó su décima olimpiada), quedó con un resultado de +2; o sea, 6 de 10 posibles (+5-3=2). Perdió inesperadamente contra el segundo tablero nicaragüense Félix Espinoza (2258) y en gran medida por ahí México perdió el punto. Arrancó con una genialidad táctica medio punto al GM iraní Elshan Moradiabadi (2499) en una partida que tenía perdida y otro medio punto al MF brasileño Felipe de Cresce El Debs (2447 pero que hizo un rating actuación de 2590) en un final de torres que debió haber terminado en tablas. Por eso en parte se rehabilita de su cero ante el nicaragüense. En las demás partidas, perdió ante los fuertes y ganó a sus inferiores, aunque dejó ir vivo a su rival afgano, de 2207 puntos Elo. Por sus 6 puntos de 10 ante una oposición promedio de 2288.1 (el turista surcoreano de 1881 Elo le hecha a perder este rubro) logra un rating actuación de 2360. Baja apenas 1.5 puntos Elo, lo que demuestra que se mantuvo dentro de sus espectativas. Hace dos años en Turín, con un rating de 2380, Espinosa logró 4.5 de 8 (+3-2=3) en el cuarto tablero contra una oposición de 2344, lo que equivale a un rating actuación de 2387. Podemos decir que en Dresde jugó ligeramente peor.
MI Benjamín Góngora (2281):
El segundo debutante del equipo, Benjamín Góngora, fue el eslabón más débil del equipo en todos los sentidos: el de peor rating actuación, el que menos puntos aportó, el que más pepinos encajó y el que menos partidas ganó. Obtuvo 2.5 puntos de 8 posibles; o sea, un resultado de -3 (+2-5=1) ante una oposición de 2319.25, lo que equivale a un rating actuación de 2178. Más de 100 puntos menos que su rating oficial. Empató ante el nicaragüense Jorge Picardo (2219), contra quien estuvo primero ganado y luego perdido. Derrotó al turista de Islas Vírgenes Británicas (Maurice Lettsome, 1812 Elo) y al aficionado Eddison Chang (Trinidad y Tobago, 2056). ¿Fue hasta Dresde para obtener semejantes triunfos? Que mejor se meta a primera fuerza al nacional abierto y listo. Perdió contra todos los demás, a veces sin meter siquiera las manos. Y cuando las metía, perdía de todos modos. Se esperaba, según su rating y el de sus rivales, que obtuviera 3.5 puntos. Pierde 15 puntos de rating.
MI Uriel Capó (2340):
En su segunda participación olímpica, Capó hizo el 50% de los puntos, 4.5 de 9 posibles (+3-3=3). La oposición que enfrentó tenía, en promedio, 2260,66 (2261 redondeando). Su rating actuación es por lo tanto también de 2261. Se esperaba que lograra 4.71 puntos, lo que en términos prácticos es por supuesto imposible (o se obtienen 4 ó 4.5 puntos obviamente, pero no 4.71). Pierde 3 puntos de rating. Participó según su nivel. Fue el único, aparte de Gilberto, en derrotar a un GM: su víctima fue el GM iraní Shojaat Ghane (2458), pero su actuación se enturbió con su derrota ante el MF afgano Zaheeruddeen Asefi (2172 Elo). En su olimpiada anterior, Turín 2006, Capó, entonces un MF de 2357 Elo, hizo 4.5 de 7 posibles (+3-1=3) como sexto tablero (segundo suplente) ante una oposición promedio de 2217, lo que representó un rating actuación de 2319. Entonces, en su debut, no impresionó. Ahora se puede decir que decepcionó un poco.
Para concluir, una disgresión. Hubo un debate en México por las plazas en el equipo olímpico. Hubo voces en contra de que se se convocara a quienes no participaron en el selectivo. "Los eternos olímpicos", creo que llegó a llamarlos alguien. "Dedazo", acusaron otros. "Los viejos acaparan los lugares", arguyeron terceros.
Pues bien. En Dresde, los mejores jugadores de México fueron los de mayor edad: Gilberto Hernández (que destacó) y Rafael Espinosa (que se mantuvo dentro de su nivel). Los demás, jovenes todos ellos con la excepción de Góngora (es que Benjamín Góngora es un caso aparte), no cumplieron con las expectativas. Si la federación nacional de ajedrez hubiera convocado a los cuatro grandes maestros mexicanos en activo (Sisniega lamentablemente ya no juega, y el adverbio lo uso en serio), no hubiera sido dedazo, sino reconocimiento a su indudable supremacía sobre el resto de los ajedrecistas mexicanos. Los únicos que se les acercan, curiosamente, son algunos de los MIs de verdad: Espinosa, Martín del Campo, Aldama, Almeida. Los jóvenes han demostrado que todavía no están en condiciones de desplazarlos. Los MIs de normas rebajadas, como muestra esta olimpiada, a veces no pueden ni con turistas.
Caso aparte es el de Manuel León Hoyos. Siendo por su edad uno de los jóvenes, ya se unió al grupo de los Grandes Maestros mexicanos. Que los demás jóvenes sigan el ejemplo y con su nivel y con su trayectoria se ganen una plaza en el equipo olímpico. Pero no clasificando en un único selectivo. Ya vimos cómo sí existen los burros que han tocado la flauta.
Dedazo hubiera sido, sin justificación alguna, designar jugadores que no lo merecen ni lo han ganado según el nivel demostrado en los últimos dos años. Haber enviado a Juan Carlos González, Gilberto Hernández, Manuel León Hoyos y José González a Dresde no hubiera sido dedazo, sino lo único consecuente.
En la lista de sembrados, arriba de México estaban arriba los siguientes países latinoamericanos:
Cuba (16, 2626 rating promedio); Argentina (31, 2572); Perú (56, 2475, pero no jugó); Brasil (58, 2460); Colombia (59, 2459) yVenezuela (60, 2444).
Inmediatamente después de México (sembrado 63, 2423) seguía una serie de países latinoamericanos:
Paraguay (64, 2415); Ecuador (65, 2408) y Costa Rica (66, 2403)
O sea, cinco países estaban arriba de México (Cuba yArgentina despegados del resto, Brasil Colombia y Venezuela que estaban sembrados muy parejos con México), tres eran vecinos inmediatos de México en los pisos inferiores del sembrado.
Al final, arriba de México quedaron Cuba, Paraguay, Colombia, Brasil, Venezuela, Costa Rica, Argentina y Ecuador. Ocho países. Cierto es que Venezuela, Costa Rica, Argentina y Ecuador empataron en puntos -11- con México, y quedan arriba por sistemas de desempates. Pero entonces añadamos a la lista de países con 11 puntos a El Salvador.
Con esto, la selección olímpica cerró en el lugar 74, cuando era era la sembrada 63. Nominalmente, no quedó tan mal, sobre todo si consideramos que, en realidad, empató del lugar 64 al 81.
Pero si consideramos que le tocó jugar contra un equipo de turistas (Islas Vírgenes Británicas, sembrado 137, rating promedio de 1952; con segundo y tercer tablero de 1812 y 1679 respectivamente, y un quinto sin rating), con uno de improvisados (Afganistán, sembrado 123, 2095 rating promedio; con un primer tablero sin rating y un segundo tablero de 1881) y con un tercero de aficionados (Trinidad y Tobago, sembrado 111 y 2173), la calificación que debemos dar al equipo nacional baja considerablemente. Nicaragua (101, 2238) demostró tener más nivel que estos tres equipos mencionados, porque, como ya mencioné, empató en puntos con México. Y le sacó el empate a México en el enfrentamiento individual.
GM Gilberto Hernández (2549):
Hizo la diferencia en el único enfrentamiento contra un rival superior en el que se obtuvieron puntos: Brasil. Contra Argentina, otro rival al alcance, logró derrotar al primer tablero, el GM Rubén Felgáer (2591 de rating que se aventó una olimpiada infumable). Perdió una partida con algunos altibajos contra Navara y, en general, lo único rescatable del equipo. Logró 5.5 de 7 posibles (+5-1=1) contra una oposición de 2128.85 rating promedio. Si eliminamos al afgano sin rating, Gilberto logra 4.5 de 6 contra una oposición de 2483.66, lo que corresponde a un rating actuación de 2559. Gana 10 puntos elo.
MI Luis Fernando Ibarra (2389):
El campeón nacional juvenil hizo en su debut olímpico el 50 por ciento de los puntos: 5 de 10 (+5-5=0) contra una oposición de 2330.7 (2331 para redondear). Su rating atuación es, consecuentemente, igual. Pierde 4.5 puntos elo, porque se esperaba que hiciera 5.45 puntos; o sea, medio punto más de lo que logró. Sólo en la última ronda pudo derrotar a un jugador más o menos de su nivel o más fuerte. Fue letal contra los aficionados pero perdía contra los fuertes. En su partida contra el GM checo Laznicka ganó un peón y obtuvo una posición ganadora; luego se dejó igualar la posición en un final, siempre con su peón de más, no supo qué hacer y terminó perdiendo. Ibarra es, como ya mencioné, campeón nacional juvenil y por ello le dieron su plaza en el equipo. Su actuación, ligeramente decepcionante, no justificó esta política.
MI Rafael Espinosa (2412):
El veterano de las olimpiadas (jugó su décima olimpiada), quedó con un resultado de +2; o sea, 6 de 10 posibles (+5-3=2). Perdió inesperadamente contra el segundo tablero nicaragüense Félix Espinoza (2258) y en gran medida por ahí México perdió el punto. Arrancó con una genialidad táctica medio punto al GM iraní Elshan Moradiabadi (2499) en una partida que tenía perdida y otro medio punto al MF brasileño Felipe de Cresce El Debs (2447 pero que hizo un rating actuación de 2590) en un final de torres que debió haber terminado en tablas. Por eso en parte se rehabilita de su cero ante el nicaragüense. En las demás partidas, perdió ante los fuertes y ganó a sus inferiores, aunque dejó ir vivo a su rival afgano, de 2207 puntos Elo. Por sus 6 puntos de 10 ante una oposición promedio de 2288.1 (el turista surcoreano de 1881 Elo le hecha a perder este rubro) logra un rating actuación de 2360. Baja apenas 1.5 puntos Elo, lo que demuestra que se mantuvo dentro de sus espectativas. Hace dos años en Turín, con un rating de 2380, Espinosa logró 4.5 de 8 (+3-2=3) en el cuarto tablero contra una oposición de 2344, lo que equivale a un rating actuación de 2387. Podemos decir que en Dresde jugó ligeramente peor.
MI Benjamín Góngora (2281):
El segundo debutante del equipo, Benjamín Góngora, fue el eslabón más débil del equipo en todos los sentidos: el de peor rating actuación, el que menos puntos aportó, el que más pepinos encajó y el que menos partidas ganó. Obtuvo 2.5 puntos de 8 posibles; o sea, un resultado de -3 (+2-5=1) ante una oposición de 2319.25, lo que equivale a un rating actuación de 2178. Más de 100 puntos menos que su rating oficial. Empató ante el nicaragüense Jorge Picardo (2219), contra quien estuvo primero ganado y luego perdido. Derrotó al turista de Islas Vírgenes Británicas (Maurice Lettsome, 1812 Elo) y al aficionado Eddison Chang (Trinidad y Tobago, 2056). ¿Fue hasta Dresde para obtener semejantes triunfos? Que mejor se meta a primera fuerza al nacional abierto y listo. Perdió contra todos los demás, a veces sin meter siquiera las manos. Y cuando las metía, perdía de todos modos. Se esperaba, según su rating y el de sus rivales, que obtuviera 3.5 puntos. Pierde 15 puntos de rating.
MI Uriel Capó (2340):
En su segunda participación olímpica, Capó hizo el 50% de los puntos, 4.5 de 9 posibles (+3-3=3). La oposición que enfrentó tenía, en promedio, 2260,66 (2261 redondeando). Su rating actuación es por lo tanto también de 2261. Se esperaba que lograra 4.71 puntos, lo que en términos prácticos es por supuesto imposible (o se obtienen 4 ó 4.5 puntos obviamente, pero no 4.71). Pierde 3 puntos de rating. Participó según su nivel. Fue el único, aparte de Gilberto, en derrotar a un GM: su víctima fue el GM iraní Shojaat Ghane (2458), pero su actuación se enturbió con su derrota ante el MF afgano Zaheeruddeen Asefi (2172 Elo). En su olimpiada anterior, Turín 2006, Capó, entonces un MF de 2357 Elo, hizo 4.5 de 7 posibles (+3-1=3) como sexto tablero (segundo suplente) ante una oposición promedio de 2217, lo que representó un rating actuación de 2319. Entonces, en su debut, no impresionó. Ahora se puede decir que decepcionó un poco.
Para concluir, una disgresión. Hubo un debate en México por las plazas en el equipo olímpico. Hubo voces en contra de que se se convocara a quienes no participaron en el selectivo. "Los eternos olímpicos", creo que llegó a llamarlos alguien. "Dedazo", acusaron otros. "Los viejos acaparan los lugares", arguyeron terceros.
Pues bien. En Dresde, los mejores jugadores de México fueron los de mayor edad: Gilberto Hernández (que destacó) y Rafael Espinosa (que se mantuvo dentro de su nivel). Los demás, jovenes todos ellos con la excepción de Góngora (es que Benjamín Góngora es un caso aparte), no cumplieron con las expectativas. Si la federación nacional de ajedrez hubiera convocado a los cuatro grandes maestros mexicanos en activo (Sisniega lamentablemente ya no juega, y el adverbio lo uso en serio), no hubiera sido dedazo, sino reconocimiento a su indudable supremacía sobre el resto de los ajedrecistas mexicanos. Los únicos que se les acercan, curiosamente, son algunos de los MIs de verdad: Espinosa, Martín del Campo, Aldama, Almeida. Los jóvenes han demostrado que todavía no están en condiciones de desplazarlos. Los MIs de normas rebajadas, como muestra esta olimpiada, a veces no pueden ni con turistas.
Caso aparte es el de Manuel León Hoyos. Siendo por su edad uno de los jóvenes, ya se unió al grupo de los Grandes Maestros mexicanos. Que los demás jóvenes sigan el ejemplo y con su nivel y con su trayectoria se ganen una plaza en el equipo olímpico. Pero no clasificando en un único selectivo. Ya vimos cómo sí existen los burros que han tocado la flauta.
Dedazo hubiera sido, sin justificación alguna, designar jugadores que no lo merecen ni lo han ganado según el nivel demostrado en los últimos dos años. Haber enviado a Juan Carlos González, Gilberto Hernández, Manuel León Hoyos y José González a Dresde no hubiera sido dedazo, sino lo único consecuente.
domingo 23 de noviembre de 2008
Adivinanza olímpica
Adivina adivinador.
Primero, los hechos:
Novena ronda de la olimpiada de ajedrez Dresde 2008.
Afganistán, clasificado 123 de un total de 154 equipos registrados y con un rating promedio de 2095 le pasa por encima a México, clasificado 63, 2423 rating promedio.
Décima ronda. Paraguay, clasificado 64 (¡abajito de México!), rating 2415, aplana 4-0 a los afganos.
Ora sí, las adivinanzas:
¿Por qué la ronda contra Afganistán no fue un regalo para los mexicanos, como sí lo fue para los paraguayos?
¿Esta selección nacional mexicana sí es una selección; es decir, al formarla se seleccionó a los mejores?
¿Habrá mandado la federación nomás a los primeros lugares de un único torneo, más al ganador de un nacional juvenil a seis rondas, que terminó antes de que los líderes jugaran entre sí y en el que además hubo un empate múltiple para el primer lugar, pasándose así por el arco del triunfo la trayectoria de los ajedrecistas mexicanos en los últimos dos años?
Si usted cree que soy un francotirador que le tira a todo, que hago leña del árbol caído o que soy amarillista, regrese al inicio de este mensaje:
Afganistán, país en guerra civil, ocupado por tropas extranjeras y de los más pobres del mundo, lugar 123 de la olimpiada, derrota a México, lugar 63, país cosede del torneo de Morelia-Linares, del Carlos Torre in Memoriam, por 2.5 a 1.5
Siguiente ronda: Paraguay, lugar 64, aplasta Afganistán 4-0
Si lo quieren, peladito y a la boca:
Afganistán 2.5-México 1.5
Paraguay 4-Afganistán 0
Lo más absurdo y cobarde sería el intento por tapar el sol con un dedo escribiendo ¡Sí se se puede! ¡Adelante, muchachos! ¡Confiamos en ustedes!, porque es evidente que algo huele a madres en la organización del ajedrez mexicano.
Amarilista la realidad, no este blog, que a los hechos se remite.
Primero, los hechos:
Novena ronda de la olimpiada de ajedrez Dresde 2008.
Afganistán, clasificado 123 de un total de 154 equipos registrados y con un rating promedio de 2095 le pasa por encima a México, clasificado 63, 2423 rating promedio.
Décima ronda. Paraguay, clasificado 64 (¡abajito de México!), rating 2415, aplana 4-0 a los afganos.
Ora sí, las adivinanzas:
¿Por qué la ronda contra Afganistán no fue un regalo para los mexicanos, como sí lo fue para los paraguayos?
¿Esta selección nacional mexicana sí es una selección; es decir, al formarla se seleccionó a los mejores?
¿Habrá mandado la federación nomás a los primeros lugares de un único torneo, más al ganador de un nacional juvenil a seis rondas, que terminó antes de que los líderes jugaran entre sí y en el que además hubo un empate múltiple para el primer lugar, pasándose así por el arco del triunfo la trayectoria de los ajedrecistas mexicanos en los últimos dos años?
Si usted cree que soy un francotirador que le tira a todo, que hago leña del árbol caído o que soy amarillista, regrese al inicio de este mensaje:
Afganistán, país en guerra civil, ocupado por tropas extranjeras y de los más pobres del mundo, lugar 123 de la olimpiada, derrota a México, lugar 63, país cosede del torneo de Morelia-Linares, del Carlos Torre in Memoriam, por 2.5 a 1.5
Siguiente ronda: Paraguay, lugar 64, aplasta Afganistán 4-0
Si lo quieren, peladito y a la boca:
Afganistán 2.5-México 1.5
Paraguay 4-Afganistán 0
Lo más absurdo y cobarde sería el intento por tapar el sol con un dedo escribiendo ¡Sí se se puede! ¡Adelante, muchachos! ¡Confiamos en ustedes!, porque es evidente que algo huele a madres en la organización del ajedrez mexicano.
Amarilista la realidad, no este blog, que a los hechos se remite.
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